sábado, 7 de marzo de 2015



Si miras tu vida descubres muchos caminos equivocados. Experimentas que no sabes qué hacer ni qué camino tomar. A pesar de que te encuentres bien sientes que buscas algo que no llegas a descubrir ni a encontrar.

No caben dudas que te diriges a algún lugar, pero necesitas luz y orientación para descubrirlo y encontrarlo. Quizás recuerdes que tienes un Padre que te espera y que te ama. Te ha dado la libertad de elegir tu camino, pero te ha revelado el verdadero Camino.

Ha enviado a su Hijo a revelártelo. Precisamente, Él, el Hijo, es el Camino, la Verdad y la Vida.

viernes, 6 de marzo de 2015



Sin lugar a duda, tu vida tiene un recorrido y un camino. Podrá ser corta, de medio recorrido o un recorrido largo, pero será un camino en el que tú tendrás mucho que decidir y hacer. Posiblemente te equivoques, pero quien decide estará sujeto al error.

Elegirás recorrerla solo, o con una familia, o con una comunidad. En un pueblo o ciudad. Te cruzarás con mucha gente, pero tus frutos dependerán del amor con el que cultives esos instantes y momentos de relación.

Al final, no importa por donde y con quién hayas recorrido el camino de tu vida, sino el amor con el que la hayas recorrido.

jueves, 5 de marzo de 2015



¿Te extrañas que te exijan y pidan responsabilidades de y por los frutos que puedas y debas dar en tu vida? ¿No es tu vida la viña que el Señor te ha dado para que la cultives y des todos los frutos posibles? ¿Frutos buenos y para el bien común de todos?

En alguna parte del mundo tienes un lugar, una familia, un ambiente, un pueblo que te piden des lo mejor de ti por ellos. Y eso te será pedido cuando venga quien te lo puede pedir. Rechazarlo sería enterrar tu propia vida.

Quizás estés despistado, para hay una parte de la tarta que te toca a ti cuidar y proteger, y nadie lo va a hacer por ti. Así que a ti te será exigido.

miércoles, 4 de marzo de 2015




Nos sentimos a gusto en la medida que satisfacemos nuestros egoísmos, pero al final vamos descubriendo que la verdadera y plena felicidad no se encuentra en satisfacernos, sino en darnos plenamente a los demás.

En ese renunciar a ti y ofrecerte al otro descubres y encuentras el gozo de vivir. Pero también experimentas que esa vida se prolonga más allá y salta, por la Gracia de Dios, hasta la vida eterna.

Sin embargo, experimentas que no es fácil. Te descubres sometido a tus egoísmos e impotente una y otra vez. Necesitas la ayuda y la Gracia del Espíritu Santo para lograrlo.

martes, 3 de marzo de 2015




Todas tus buenas obras pueden estar impulsadas por el deseo de lucirte y de recibir aplausos. Si eso es así, tu recompensa ya la has recibido. En cambio, si tu buen hacer está impulsado por el amor y lo haces de forma gratuita y desinteresada, tendrás tu recompensa eterna.

Porque el Señor aplaudirá tu buena actitud e intención y te recompensará con la vida eterna vivida en plenitud y gozo.

Y es que el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

lunes, 2 de marzo de 2015



Ocurre que nos gustaría que nos perdonasen nuestros errores y pecados. Sin embargo, cuando se trata de dar nuestro perdón, parece que nos cuesta más. Al menos miramos las cosas con lupa.

A lo nuestro le damos más valor que a las cosas ajenas, y en consecuencia exigimos más redención que cuando se trata de la nuestra propia. Está claro que perdonar nos cuesta más que ser perdonados.


Y la cuestión consiste en que seremos perdonados en la medida que perdonemos. Esa es la puerta para recibir la Misericordia de nuestro Señor.

domingo, 1 de marzo de 2015




No miramos lo fundamental, que es el Amor, sino que nos fijamos en las normas, en los líderes, en lo que alcanza a comprender nuestra razón o en quién nos parece más poderoso. La palabra tiene poco peso y no confiamos en ella.

Perdemos la noción del tiempo y nos es imposible saber el camino hasta llegar a nosotros mismos. Pero nos obstinamos en discernir y no creer sino lo que somos capaces, o de ver o comprender. Fuera de eso nos cuesta mucho dar un paso.

Muchas veces Jesús tiene que hacer cosas prodigiosas contigo y conmigo, como hizo en el Tabor con Pedro, Santiago y Juan, para que, a pesar de no entender, despertemos nuestra fe.