jueves, 8 de octubre de 2015




Un padre dejaría de ser padre si no tuviera relación con sus hijos. El vínculo no lo es todo, porque la relación nos acerca, nos une y descubre nuestros sentimientos.

La oración es el vehículo que nos une con nuestro Padre Dios. En ella hablamos, le conocemos y, lo más importante, le adoramos y le pedimos todo lo que necesitamos para vivir en su Voluntad.

Un Padre Bueno que nos enseña el camino seguro para no perdernos; un Padre Bueno que nos cuida y nos protege de todos los peligros que, en el mundo, nos acecha; un Padre Bueno que nos ofrece la salvación eterna, la que verdaderamente interesa, por los méritos de su Hijo.

martes, 6 de octubre de 2015



¿Qué nos ocurre para no darnos cuenta que la vida por la que apostamos, la de este mundo no es plena y, es caduca? ¿Acaso somos tontos? ¿Acaso estamos ciegos?

Posiblemente no creemos en la trascendencia. Hemos perdido la fe y nos parecen cuentos de hadas todo los que nos habla de Dios y de su Hijo Jesús. Sin embargo, nadie puede demostrar que lo que dice Jesús es un cuento, porque su lógica y sentido común se identifica con lo que escondemos en nuestro corazón y todos deseamos.

Pero lo fundamental es que tú no puedes demostrar que Jesús no ha resucitado. Quizás yo tampoco, pero si te puedo aportar muchas razones y pruebas que demuestran que Jesús vive entre nosotros. Luego, claro, necesitarás la fe para creer.

lunes, 5 de octubre de 2015



Es día de acción de gracias, y hay muchos motivos para dar gracias a Dios. Pero nos sentimos solidarios con aquellos que sufren y carecen de muchas cosas, y hasta son perseguidos por su fe.

No olvidamos a nuestros hermanos sufridos en tragedias, inundaciones y terremotos y elevamos nuestras oraciones y nuestros esfuerzos suplicándole a Dios para que sus dolores y sufrimientos se alivien.

Y pedimos, buscamos y llamamos para que nunca, a pesar de que nos vaya bien y vivamos en abundancia, no olvidemos de permanecer en el Señor y cumplamos su Voluntad. Amén.

domingo, 4 de octubre de 2015



No se entiende un matrimonio sin amor, porque el amor une y estabiliza la unión matrimonial. Es reflejo del amor de Dio que nos ama para siempre. Así lo pensó desde el principio.

Y ese es el compromiso, amar por encima de las diferencias, los contratiempos, las enfermedades, las ideologías,  las dificultades, los egoísmos y todo aquello que amenaza con separar.

Ocurre que en el amor matrimonial se necesita el esfuerzo mutuo de la familia., y esas fuerzas se encuentran en el Amor de Dios, que nos ama sin condiciones y por encima de nuestras ofensas y rechazos. Así, en Él, nosotros encontramos referencia y fuerzas para amarnos. Por eso le necesitamos en nuestro matrimonio.

sábado, 3 de octubre de 2015




Hay días que la familia te absorbe todo el tiempo, y el resto lo pierdes tú. Dejando el de las oraciones y la santa Misa, poco tiempo te queda para reflexionar y escribir.

Aparte, hoy ha sido un día de confesión y todavía no he hecho la reflexión recomendada. Y me siento cansado. No sé, hay momentos que el descanso exige soledad y silencio.


Quizás la resistencia no es la misma para todos. Dios sabe bien el aguante de cada uno, y cada uno sabe cuando se siente cansado. Orar también descansa., pues en la medida que descargas tus pensamientos te experimentas más ligero.

viernes, 2 de octubre de 2015



Nuestra experiencia, con los años, nos descubre que apoyamos nuestra felicidad en cosas vanas y como vanas que son, de la misma forma que aparecen, desaparecen.

Es el peligro de construir nuestras ilusiones en banalidades movedizas que a la menor tempestad se convierten en espejismos ilusorios que se esfuman.


Posiblemente nuestra vida esté apoyada en ilusiones, pero se necesita una gran Ilusión que llene las pequeñas ilusiones de cada día. Una Ilusión de altura que nos llene plenamente y nos dé la esperanza de vivir un gozo eterno que no desaparezca nunca. Y todos sabemos dónde buscarlo, o preguntar por qué camino se puede encontrar. 

jueves, 1 de octubre de 2015



A veces nos empeñamos en proclamar algo de lo que no estamos convencidos. Conviene esperar a que la raíz, nuestra raíz, se hunda lo suficientemente profunda para quedar bien agarrada y fuertemente injertada en la verdadera Savia que es Xto. Jesús.

Porque no es bueno, ni conviene, convertirse por compasión, buenas intenciones o emociones. El mundo la  echará  abajo fácilmente con sus ofertas tentadoras, ya que las raíces no son profundas ni están lo suficientemente injertadas en Xto. Jesús.

Por eso, esas absurdas justificaciones triunfalistas, sin pensar las consecuencias; o esas peticiones fuera de lugar de ir a enterrar a sus muertos, o déjame despedirme de mis amigos. Y es que cuando la raíz es profunda nada de eso se interpone en nuestra unión con Jesús.