lunes, 7 de enero de 2019

Resultado de imagen de Mt 4,12-17.23-25 por Fano
Y cuando Juan fue encarcelado y privado de libertad, Jesús entendió que su hora había llegado. Y, retirándose a Cafarnaúm empezó su misión, aquella para la que había sido anunciado por Juan y para la que había sido enviado por su Padre.

Y nos invitaba a convertirnos porque el Reino de Dios había llegado. Jesús, el Señor, el Hijo de Dios Vivo, es el Reino de Dios. Con Él todos los caminos se allanan, se igualan y el hombre es agraciado con la Misericordia de Dios.

La venida de Jesús, celebrada en estos días con su Nacimiento, marca la liberación del hombre y su triunfo sobre el pecado. Triunfo que le viene dado por la Gracia de Dios en los méritos de su Hijo, ese Niño encarnado en naturaleza humana, Dios hecho Hombre, que entrega su Vida en su Pasión y Muerte para salvación de toda la humanidad.

domingo, 6 de enero de 2019

Resultado de imagen de Mt 2,1-12
En los momentos de sufrimiento nos damos cuenta del significado y valor de la vida. Y experimentamos la pobreza, a pesar de tantos adelantos respecto a la salud, cuando nadie da con alguna fórmula para aliviarnos.

Es, entonces, cuando levantamos la mirada al cielo y buscamos el remedio allí. A veces necesitamos tener esta experiencia para darnos cuenta de la importancia del nacimiento del Hijo de Dios en Belén. La buena Noticia es que Él ha nacido para devolvernos la vida eterna.

Porque, por el pecado, nuestra vida está muerte, pero, por y con el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, hemos recuperado la Vida.  Y no por merecerla sino de forma gratuita, porque Él, con su Vida, ha pagado para que todos tengamos también Vida Eterna.

sábado, 5 de enero de 2019

Resultado de imagen de Jn 1,43-51
Se nos hace muy difícil permanecer en silencio cuando tenemos algo bueno y valioso que queremos lucir ante los demás. En este caso, encontrado Jesús, el Salvador y Mesías esperado no podemos callarnos y lo proclamamos a todos que quieran escucharnos.

En primer lugar a los amigos más próximos que también buscan y esperan y a todos los que se dignen a escucharnos y estén buscando la vida. Esa vida que vivimos y que sabemos que tiene que acabar, pero que no queremos que acabe.

Nadie se resigna a morirse. Posiblemente, porque no nos queda más remedio la aceptamos, pero no de buen grado. Queremos siempre vivir. Qué alegría debe significar encontrar a Alguien – Jesús – que te regala la vida de este mundo y también la otra. La Vida Eterna.

viernes, 4 de enero de 2019

Y ese seguimiento es firme, perseverante y decidido. Le siguen, se acercan y quieren conocerle. Y, cuando nuestro acercamiento es sincero y verdadero, la respuesta de Jesús es siempre de acogida y de invitación a conocerle.

Quizás, nosotros ni le hayamos seguido decididamente ni le hayamos preguntado quien es o en dónde vive. Porque, Jesús ha venido para eso, para enseñarnos la Casa de su Padre e invitarnos a vivir en ella. Está esperando nuestras preguntas.

Necesitamos dar ese paso y obedecer la invitación de nuestra Madre la Iglesia, o de nuestros padres, familia o algún amigo. Necesitamos buscar y conocer quien realmente es ese Niño que hace unos pocos días hemos celebrado su nacimiento.

jueves, 3 de enero de 2019

Cuando experimentas un deseo, primero tienes que descubrirlo como algo que necesitas y te es imprescindible. Es lo que llamamos tener hambre y sed de buscar y de encontrar. Los futuros apóstoles habían encendido ese deseo junto a Juan el Bautista.

Y, recibida la señal de Juan, no se resistieron a ese deseo de encontrar a aquel que esperaban. Juan y Andrés fuero los primeros que tomaron esa decisión y se acercaron a Jesús. Es la pregunta que también nosotros debemos hacernos, ¿experimento deseos de buscar y encontrarme con Jesús?

Ese sentimiento debe ayudarnos a discernir si realmente estoy en actitud de búsqueda o simplemente es algo pasajero que no compromete mi vida ni mi conversión. Porque, cuando realmente arde mi corazón, como ocurrió con aquellos hombres, la búsqueda de Jesús se hace irresistible.

miércoles, 2 de enero de 2019

No es nada fácil saber y descubrir qué papel tengo como misión en mi vida. Pues, todos estamos aquí para una función concreta, y, quizás muchos la ignoramos. Descubrir esa misión es de suma importancia y el Evangelio de hoy nos puede ayudar.

Juan el Bautista tuvo muy claro cuál era su papel. Y toda su vida se preparó para ello. Buscó el ambiente necesario y se apartó de todo aquello que podía interrumpirle su preparación y su misión. Y, llegado el momento, irrumpió en el mundo proclamando la venida del Mesías esperado.

Y supo siempre quien era y a quien esperaba. Se sabía la voz que clama en el desierto y que prepara el camino a Aquel que ha de venir y que presenta como el esperado, el Mesías que bautiza en el Espíritu Santo. ¿Podría ser también nuestra misión?

martes, 1 de enero de 2019

Resultado de imagen de Lc 2,16-21
Pero, también a nosotros nos ha sido anunciado su nacimiento a través de su Palabra y del anuncio que los apóstoles nos han transmitido. Pero, nosotros, de modo contrario a los pastores, no hemos hecho caso. No nos hemos dejado llevar por la admiración y la inocencia.

Quizás hemos querido pasar por nuestra razón ese hecho del nacimiento según la Voluntad de Dios y por obra del Espíritu Santo. Quizás nuestra razón no abarca tal grande misterio, o, quizás queremos entender a Dios e igualarnos con Él.

Y es que entender a Dios es ponernos a su altura, más eso nos es imposible, pues nosotros somos sus criaturas. Posiblemente, ha enviado a su Hijo y se ha encarnado en nuestra misma naturaleza humana, si perder la Divina, para que pudiésemos entenderle. Pero, siempre necesitaremos su Gracia.

¡FELIZ AÑO NUEVO!