domingo, 25 de octubre de 2020

 

La dificultad y dureza de ser cristiano empieza cuando descubres que seguir a Jesús no es un camino de cumplimientos y disciplina sino un camino de amor donde la mayor expresión de amor a Dios es el amor al prójimo.  Ese prójimo que parece ser más tu enemigo que amigo.

Porque, el amor a Dios se simboliza en una moneda que lleva por una cara la propuesta del amor a Dios y por la otra el amor al prójimo. Es decir, que no puedes cumplir una sin la otra, porque si buscas amar a Dios y no al prójimo la moneda queda incompleta. Y viceversa.

Y, poco a poco, te empiezas a dar cuenta que el amor te va a exigir a salir de ti para darte al otro. Porque, no podrás amar quedándote en ti mismo y sirviéndote a ti mismo. Necesitas renunciar a ese hombre viejo y egoísta para nacer a un hombre nuevo y generoso según la Voluntad de Dios.

sábado, 24 de octubre de 2020

 

No se cansa el Señor de nuestra esterilidad y obediencia y, día tras día, a pesar de que nuestros frutos son frutos de pecado, el Señor permite que su Gracia llegue a nosotros y, con infinta paciencia nos ofrece y regala, sin condiciones, la oportunidad de que le demos nuestros corazones.

Es verdad que por muchos frutos que demos nunca tendremos méritos para merecer ni pagar la Gracia y el Amor que Dios nuestro Padre nos regala. Todo es Gracia gratuita de su Amor.

Por todo ello, solo se me ocurre postrarme ante el Señor y repetir constantemente, gracias Señor por tanto Amor impagable con mis frutos. Amén.

viernes, 23 de octubre de 2020

 

Alguien dijo que Dios nos habla de tres maneras; con los acontecimientos del mundo que Él ha creado, sus signos y señales; con la Palabra que su Hijo nos ha anunciado y proclamado y con los testimonios y acciones que otros manifiestan y que nos hablan de la presencia de Jesús resucitado.

Nos encontramos capacitados para juzgar y hablar del tiempo de nuestro mundo y de nuestra historia, pero no nos damos cuenta de este tiempo presente que nos habla de la presencia del Reino y que nos ofrece lo que realmente buscamos, la Vida Eterna. ¿Acaso estamos ciegos?

Posiblemente, tendremos que serenarnos y pararnos a reflexionar para darnos cuenta que Dios nos habla a través de todo lo que sucede y ocurre a nuestro alrededor. Porque, Dios se hace presente en nuestra vida y nos anuncia, a través de su Hijo, muerto y Resucitado, que estamos llamado a vivir eternamente felices.

jueves, 22 de octubre de 2020

Lc 12,49-53

Ha venido a traer la paz y ahora, el mismo dice lo contrario: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división – Lc 2, 22-40 -.

Todos hemos experimentados que la verdad divide y enfrenta a padres con hijos, a madres con hijas, familias y amigos, colectivos y otros. Porque, la verdad es incompatible con la mentira y mientras unos viven tratando de mentir y falsear, otros defiende la verdad y la justicia.

Posiblemente, tú, yo y otros queremos seguir a Jesús, y ese seguimiento nos exige vivir en la verdad. Pues bien, eso nos traerá nuestras propias cruces: en nuestras familias, ambientes de trabajos, amigos…etc. Porque, Jesús sufrió ese rechazo de todos aquellos que no le aceptaron como verdadero hijo de Dios.

miércoles, 21 de octubre de 2020

 
Es de sentido común que amor con amor se paga. Por lo tanto, estar vigilante es corresponder a la respuesta de ese amor que, primero, se nos revela y se nos da de forma incondicional y gratuita y luego nos regala la Vida Eterna. Por eso, es determinante y vital estar preparado para cuando se haga presente.
 
¿Estar vigilante?, nos preguntamos. ¿Para qué? Pues, para no ser sorprendido cuando el Señor venga a buscarnos tal y como nos ha prometido. Porque, no seremos avisados y sí sorprendidos de su llegada. Y no habrá más tiempo, nuestra vida será la que hayamos vivido, vigilantes o distraídos. 
 
Por tanto, tratemos de vivir como buenos siervos para que, cuando llegue el Señor nos sorprenda cumpliendo con su Voluntad y no de espalda a sus mandatos. Nada ni nadie nos va a molestar, pero sí a seducir y aprovechar la ventaja de nuestras apetencias y pecados.

martes, 20 de octubre de 2020


El Señor quiere intimar con sus hijos. Es un Padre, no un dictador que nos exige e impone su Voluntad. Quiere que la aceptemos libremente y voluntariamente porque es lo mejor para nosotros. Se trata del mejor Padre que busca el bien de sus hijos. Por eso quiere relacionarse de forma íntima con cada uno de sus hijos.

Por eso, nos pide estar vigilantes, que significa estar en actitud de escuchar su Palabra y cumplir su Voluntad. De ahí que tengamos que estar atentos y en activa resistencia a las seducciones de aquellos que quieren relajarnos y apartarnos del buen camino porque no sabemos el día ni la hora.

Se trata, pues, de estar vigilantes en vivir en cada instante su Palabra llevándola a la Vida en cada momento de nuestros quehaceres de cada día. Vivir sirviendo y amando por Amor a Él. Amén.

lunes, 19 de octubre de 2020


Hay muchas clases de riquezas. No solo el dinero puede ocupar el centro de nuestro corazón, sino también otras clases de riquezas, tales como los aplausos, la fama, el éxito, la suficiencia, el ser primero y muchas otras. La riqueza que hace daño es la que te lleva a olvidarte de Dios para ponerse ella en su lugar.

Nos ayuda bastante el considerar que nuestro tiempo en este mundo es cuestión de años. Acaba un día y, tarde o temprano, llega. Luego, ¿qué pasará? ¿Para quién o quiénes será todo aquello que, con tanto afán, hemos acumulado?

Será bueno e importante saber que nada de las cosas de este mundo nos llevamos. Y, por el contrario, solo nos llevaremos el amor que hayamos dado. Esa será nuestra medida y lo que tendrá valor ante el Señor. Por tanto, levantemos la mirada y pongamos al Señor en el centro de nuestro corazón.