viernes, 25 de diciembre de 2020

 

En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Navidad es precisamente eso, la Palabra se hace carne y habita entre nosotros. Dios se hace hombre y nace en un pesebre tomando naturaleza humana y como un Niño cualquiera. Pobre y humilde y en una familia sencilla de Nazaret. Y no se anuncia con bombos y platillos.

No se manifiesta con poder sino con pobreza y humildad. Quiere estar al lado del hombre que sufre y que necesita justicia y verdad. Pero, sobre todo, amor. Porque, viene a salvar a aquellos que se reconocen pecadores y quieren liberarse del pecado que les lleva a la muerte eterna. Y, para eso, necesitamos ser humildes.

jueves, 24 de diciembre de 2020

Zacarías no estuvo seguro de lo que el ángel le anunciaba y pidió pruebas. También nosotros procedemos de la misma forma, dudamos y pedimos pruebas. Sin embargo, Zacarías tuvo paciencia, aceptó el castigo y, sin rebelarse aguardó hasta que llegó el momento. Y fue recompensado recuperando su fe y su voz. 

Quizás, nosotros no aguardamos ni tenemos paciencia, y no esperamos al Señor. Desesperamos y rompemos con el Señor. Precisamente, la fe es la prueba que nos exige esperar sin ver.

Necesitamos creer. Y creemos en la medida que esperamos pacientemente la visita del Señor esperanzados en su Infinito Amor y Misericordia. La prueba es la esperanza, la paciencia y la perseverancia. Al final, como Zacarías, tendremos nuestra recompensa. El Amor de Dio.

 

¡FELIZ NAVIDAD!

miércoles, 23 de diciembre de 2020

 

Jesús es nuestra referencia. Y ese fue el núcleo del anuncio de Juan el bautista. Viene Alguien más grande que yo, y Él los bautizará con Espíritu Santo (Lc 3, 15-16). Por tanto, preparémonos para recibirle y acogerle.

Juan no sabe quién es, ni dónde está, pero, sabe que ha llegado el momento y está cera. Y lo anuncia manifestando que el Reino de Dios está cerca, proponiendo un bautizo de agua y arrepentimiento como preparación a la venida del Mesías que ha de llegar.

Y llega el día de la sorpresa. Juan descubre la presencia de Jesús en el Jordán donde le bautiza sugerido por el mismo Jesús. Juan ve como el Padre presenta a su Hijo como el predilecto y como el Espíritu Santo desciende sobre Él. El Reino de Dios ha llegado. Amén.

martes, 22 de diciembre de 2020

 

No solo se podrán acercar al Señor los pobres y humildes, sino todos aquellos que, como los Magos de oriente, reconocen en el Niño de Belén al Mesías enviado a proclamar la Buena Noticia, y, humildemente abres sus corazones a su Amor Misericordioso.

Pero sí, la única condición necesaria e imprescindible es la humildad. Una humildad que desde María canta la exaltación a los humildes, el derribo a los poderosos, el despojo a los ricos y colmando de bienes a los hambrientos.

María, al igual que Juan, años después, alumbra el camino del Reino de Dios, que describe con inusitada claridad en su canto del Magnificat. Es la obra que tras su Bautismo en el Jordán realizado por Juan, Jesús inicia, también en el desierto, para proclamar a los hombres la Buena Noticia.

lunes, 21 de diciembre de 2020


¿Qué hizo María? Desde el primer instante que recibió la visita del ángel Gabriel se dispuso al servicio. Y no cambió nada la tal alta dignidad que había recibido de ser la elegida como Madre del Señor para salir al día siguiente a servir a su prima Isabel,

Y es su desprendimiento, su humildad, su sencillez y su disponibilidad a servir, lo que la engrandece, lo que hace que las generaciones la feliciten porque el Poderoso ha hecho obras grandes en y por ella. Ella es grande porque, precisamente es pequeña, humilde y sincera. 

Es lo que nos propone Jesús desde el principio. Él es la referencia del verdadero Amor. Y no solo nos lo proclama, anuncia y enseña, sino que lo vive, lo realiza y lo concreta en los actos de cada día. Y, sobre todo, porque entrega su Vida para salvar la nuestra. Su Madre le imita.

domingo, 20 de diciembre de 2020

 

María, una joven, de aproximadamente catorce o quince años, es visitada, en una aldea perdida, pequeña e insignificante, por el Ángel Gabriel, para anunciarle que Dios la ha elegido para ser la Madre de su Hijo. Dios se fija en ella, pequeña, joven, humilde y sencilla. No busca grandeza sino un corazón abierto a su Palabra.

Es curioso, pero el Plan de Dios escoge los escenarios más humildes y a las personas más humildes, sencillas, pequeñas, indefensas, pobres para realizar la manifestación de su Poder y su obra redentora de salvación.

La mirada de Dios se paró en una aldea – Nazaret – casi imperceptible e insignificante, para desde allí anunciar al mundo, en la persona humilde de la joven María su Amor Misericordioso y Salvación eterna al mundo.