martes, 25 de octubre de 2016

De esta forma compara Jesús hoy el Reino de Dios. Empieza como una semilla pequeña que, abonada con buena tierra y buen estiércol llega a crecer y a hacerse grande.

El amor, la esencia del Reino de Dios, se descubre en los detalles y cosas pequeñas hasta llegar a las más grandes y hermosas, tal es dar la vida gratuitamente por otro. 

Así, unas gotas de amor introducidas en la masa de tu entorno, de tu ambiente y de tu propio mundo, será suficiente para fermentarlo y llenarlo de la Gracia y el Amor de Dios.

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