Nunca olvides que Jesús, el Señor, te conoce. Sabe de tus posibilidades
de cambio; conoce lo que hay en lo más profundo de tu corazón. Y aun así te
ama.
Señor, sé que me tienes en cuenta y me llamas por mi nombre cada día.
Sabes todo de mí y me conoces mejor que yo mismo. Señor, me pongo en tus manos,
moldéame y haz que en mi corazón reine tu amor.
Es tu creador. Y, ¡lo más sorprendente!, te quiere con infinita
misericordia y te brinda siempre la posibilidad de reconocerte pecador para
limpiar tus pecados. Porque, para ser perdonado, primero hay que reconocerse
necesitado de perdón. Su Amor y Misericordia son infinitos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.