Eres libre: puedes optar
por permanecer en la oscuridad que te brinda el mundo, o hacerte luz para
alumbrar mientras caminas. Acogerle o rechazarle en lo que nos toca vivir y en
los que tenemos cerca.
Solo Tú, mi Señor,
conoces todo mi ser, mis debilidades, mis pensamientos, mis proyectos y mis
intenciones buenas y malas y mis propósitos. Entra en ellos, Señor, y
transfórmalos según tu Voluntad.
Al recibirle, te
vinculas, te haces hijo y hermano y te lanzas a descubrirle y verle. Dios
siempre está a tu lado, solo necesitas abrir tu corazón y descubrirle. Camina
contigo.
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Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.