Jesús trae una buena
noticia: el Amor y la Misericordia de Dios. Este es el mensaje que hoy nos
regala la Iglesia y que Jesús proclama con fuerza:
«¡Vino nuevo en odres nuevos!»
Gracias, Señor, por
tomar conciencia de que estoy aquí, delante de Ti. Gracias por darme el don de
la fe, pero, sobre todo, Señor, por responderte, aunque sea con muchos fallos y
pecados. Confío en tu misericordia.
Ante las novedades del
Espíritu y las sorpresas de Dios, también nuestras costumbres deben renovarse.
Pidamos al Señor un corazón abierto para no quedarnos en un cumplimiento frío,
sino vivir desde el amor y la misericordia, y así saber discernir lo que nunca
debe cambiar y lo que sí debe cambiar.
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