Jesús no viene a condenarnos, sino a salvarnos. Ha dejado esa opción en nuestras manos. Viene a anunciarnos que su Padre Dios nos ha invitado a compartir su Gloria.
Eso te pido, Señor, un cambio profundo en mi vida desde lo más hondo de mi corazón —endurecido— hasta el último pelo de mi cabeza. Que todo mi ser respire de tu Amor y Misericordia.
Nos ha dado libertad para elegir, y nos acompaña —desde nuestro bautismo— con el auxilio del Espíritu Santo para que sepamos encontrar el verdadero camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.