Todos atravesamos momentos de oscuridad y de miedo. ¿Sabemos levantar la
mirada al Señor y suplicar su ayuda?
Espíritu Santo, enciende en nosotros la
llama de tu Amor y llena nuestras vidas de misericordia para que vivamos en la
Voluntad de nuestro Padre Dios.
Cuando las dificultades nos hacen sentir que nos hundimos, ¿ponemos nuestra
confianza en Jesús o dejamos que el miedo se apodere de nuestro corazón?
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