martes, 7 de octubre de 2014



Es posible que el alboroto, el encuentro y lo preparativos te distraigan. Es posible que las invitaciones al banquete te confundan. Porque no es ese el principal banquete, es uno de tantos de los que podemos aprovechar a lo largo de nuestra vida. 

Quizás a este encuentro puedes decir que no; quizás tengas cosas más importantes que hacer u obstáculos e impedimentos serios que te prohíban venir. Es posible y eso entra dentro de la lógica y normalidad de la vida.

¡Pero cuidado!, no puedes negarte a compartir tus oraciones y a preparar tu traje de invitado para el Banquete final. Ese al que tú también estás invitado y tienes tu lugar reservado. Tu vida dependerá de ello.

lunes, 6 de octubre de 2014



Ha llegado el momento. Estamos en los prolegómenos del encuentro y se acerca la hora de volver a vernos. Un año de gracia para los que, llegados de muchos lugares, algunos lejanos, tengamos presencia, recuerdos y encuentro de conocernos, de vernos, de recordarnos y, sobre todo, de convivir lo fundamental cristiano: el amor a Dios y a los hermanos.

Preparamos muchas cosas, pero no dejemos de preparar con esmero nuestras oraciones y disponibilidades en la libertad de servir a todo el que reclama y necesita mi servicio.

Porque en esa actitud estaremos haciendo vida el amor a Dios en la concreción del amor al prójimo.

domingo, 5 de octubre de 2014



Cuando nos resistimos a la caridad perdemos de vista a nuestro prójimo. No hay otra manera de decirle al Señor que creemos en Él y estamos dispuesto a seguirlo que amando a nuestro prójimo. Y amar no es sentirse a gusto, sino hacer lo que se debe aunque duela.

Y ese amor cuando se da es el que señala a nuestro prójimo. Así lo describió Jesús a la pregunta de aquel maestro de la Ley respondiéndole con la parábola del samaritano. Cerrar los ojos a esa realidad es no querer ver ni oír.

Otra cosa es que nos experimentemos débiles, pobres y necesitados de la Gracia y fortaleza del Espíritu de Dios para en Él poder fortalecernos y amar a nuestro prójimo.

sábado, 4 de octubre de 2014



Cuando creyéndome libre busco vivir en mis ideas y satisfacer mis apetencias e ideales, soy todavía más esclavo. Esclavo de mi necedad, de mi ignorancia y de mis pecados. Mi aparente libertad me separa, me enfrenta y  divide. Pronto descubro que ser libre me exige luchar con los que quieren quitarme mi libertad.

Así construimos un mundo de enfrentamientos, de luchas y de imposiciones. Yo te impongo a ti mi libertad y tú dejas de ser libre para obedecerme a mí. Una libertad hipócrita, egoísta, falseada que no corresponde en forma alguna a la esencia que significa ser libre.

Porque libertad es la disponibilidad a acoger la Luz y la Verdad y, siendo libre, elegirla. Porque sólo en la verdad y la justicia se puede encontrar la verdadera y única libertad. Y eso exige amar.

viernes, 3 de octubre de 2014



Las alegrías de este mundo son efímeras, porque pasan y pronto ni nos acordamos de ellas. Sin embargo nos alegran y nos dan satisfacción. Pero nuestra mayor alegría es saber que nuestros nombres, como hoy nos dice Jesús, están inscritos en el cielo.

Esa es una alegría imperecedera porque el cielo es eterno y en él tendremos vida eterna. Esa es nuestra dicha y nuestra alegría y en la que debemos poner todas nuestras esperanzas, a pesar de nuestros fracasos y de no ser escuchados.

Por eso nunca debemos desanimarnos ni desfallecer. La gloria no está en las obras sino en la Gracia de Dios que nos salva por los méritos de su Hijo Jesús.

jueves, 2 de octubre de 2014



Nos cuesta entender el camino por el desierto cuando hay atajos más cortos y donde hay fresco y posibilidad de agua y alimento. Por qué Moisés condujo al pueblo de Dios, liberado de Egipto, por el desierto suena a elegir el peor camino. Un camino duro, pesado y dificilísimo de atravesar.

Es posible que el desierto nos enseñe a despertar la ilusión y las ganas de vivir, por mantener nuestro aliento, por descubrir que para vivir lo fundamental son pocas cosas y lo importante es la relación, la paz y el amor vivido en unidad.

Posiblemente, el desierto sea el paso y el camino que necesitamos para llegar a descubrir el lugar donde esperamos encontrar la felicidad plena y eterna.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Porque, haga lo que haga, tuya, mi Señor, será siempre la Gloria


Cuando te abres al Espíritu de Dios, tu corazón late de otra forma. No son sus latidos los del mundo, sino los de su Amor y su Misericordia. Entonces empiezas a ver todo lo que te rodea de otro color. No significa eso que desaparecen las dificultades, pero, aun estando ahí, no interrumpen el latir de tu corazón al ritmo del de Dios.

Porque los obstáculos quedan en un plano inferior al amor que empieza a salir de tu corazón, y todo se contempla como efímero, pasajero, caduco. Sólo permanece el Amor y la felicidad que te invade.

Entonces descubres que, aún necesitándolas, lo importante no son las cosas, el poder, el prestigio, la fama, sino el Amor de Dios que te llena de gozo y felicidad eterna.