lunes, 23 de noviembre de 2015




La vida es una lucha por alcanzar reconocimiento y alabanzas. Sin ella no te siente estimulado y pierdes la motivación del esfuerzo por esmerarte en hacerlo bien y ganar.

Sin embargo, Jesús lo cambia todo. Se fija en quien hace las cosas en oculto, sin buscar reconocimiento ni alabanzas. Y además, no mira la cuantía ni el valor de lo hecho o dado, sino la intención y la medida de lo compartido.

Porque no es lo mismo dar que compartir. Pues cuando se trata de dar, puedes dar de lo que tienes mucho y te sobra, mientras que si compartes, partes y repartes de lo que tienes.

domingo, 22 de noviembre de 2015




Hoy, Jesús, nos habla de un mundo diferente. Un mundo donde reina la justicia, la verdad y el amor. Nada que ver con este mundo, que le rechaza y vive en la mentira.

Todos queremos seguirle, pero muchos se vuelven atrás atraídos por este mundo hipócrita y mentiroso. Queremos ser felices, pero no queremos esperar ni sufrir, sino pasar por la puerta ancha que lo acepta todo y lo pone fácil.

No es que el sufrimiento sea deseado, sino que la verdad supone más esfuerzo y renuncias que la mentira. Ser verdadero y justo exige esfuerzo, renuncias y sacrificios. Lo observamos en aquellos que se esfuerzan en conseguir algo. ¿No vale la pena el esfuerzo de seguir a Jesús?

sábado, 21 de noviembre de 2015



Si eres libre descubre que buscas tu propio bien, porque cuando haces lo que te viene en ganas, no siempre buscas tu bien, y, en muchas ocasiones, te hieres tú mismo.

Y Jesús, Rey del Universo, nos propone la Verdad. Una Verdad que nos hace libre porque busca nuestra salvación. Y lo hace por el Amor. Jesús nos anuncia y revela el Amor del Padre, y nos propone un Reino de justicia, de amor y de paz.


Seguir a Jesús no significa perder tu libertad, porque eso no lo quiere Dios. Jesús nos propone la salvación aceptada libremente, porque sabe que es lo que tú buscas.<

viernes, 20 de noviembre de 2015



Una cosa es predicar y no demostrar nada, y otra es predicar con el ejemplo. Eso es lo que ha hecho Jesús, el Hijo de Dios, proclamar la Palabra de Dios y dar ejemplo con su Vida, hasta Morir y Resucitar.

Por eso, su Palabra suena fuerte y huele a verdad. Porque todo lo que dice se cumple. Curó a enfermos de lepra, dio la vista a ciegos, hizo andar a cojos, expulsó a demonios y resucitó a muertos. Y al final el Padre lo Resucito de una muerte de Cruz.

Hay razones, pruebas y testimonios de que lo que dice, lo hace. Y a nosotros nos ha prometido la Resurrección y la Vida Eterna. Desaprovecharla es el gran disparate de nuestra vida. Quizás debemos pensarlo serenamente y mejor.

jueves, 19 de noviembre de 2015



Si tú accedes a matar a inocentes en el vientre de sus madres, puedes preguntarte, ¿no soy yo también un terrorista? Y si tú te descubres que eso, en tu cultura y tu pueblo, lo ves como normal, ¿qué te diferencia de esos hombres y mujeres bombas?

Es posible que no comprendas cómo otros, los terroristas, ejecuten estos actos horribles. Te y nos parece incomprensible, ¿pero no lo estamos haciendo nosotros también en nuestros pueblos? ¿Puedes descubrir las diferencias?
                       
Y es que si no vives según la Verdad, sino según tu verdad, hay muchas cosas que entiendes mal. Y así suceden estas cosas horribles y trágicas. Nos matamos los unos a los otros de mucha formas. No sólo físicas, sino también espirituales.

miércoles, 18 de noviembre de 2015



Sientes algo de vergüenza cuando te han dado una responsabilidad y experimentas que no has estado a la altura de las expectativas. Te sientes frustrado y decepcionado.

Sin embargo, lo importante no es el fracaso o la derrota, sino el excluir todo esfuerzo y responsabilidad por miedo o por pereza. Es ahí donde reside la falta y el problema. Pues, todo nos viene de Dios, hasta el éxito de nuestros frutos.

Bien, es verdad, que Dios quiere nuestra colaboración, pues para eso nos ha dado la libertad, pero por mucho esfuerzo que pongamos, el éxito nos viene de Dios. Todo es por su Gracia, empezando por la vida.

martes, 17 de noviembre de 2015



Ocurre que ante las dificultades, muchos, solemos dar un paso atrás con la intención de abandonar. Sobre todo, cuando en materia de fe. Las dudas ante las dificultades se acrecientan y nos inducen a abandonar.

Hoy, el Evangelio, nos habla de alguien que no respondió así, sino que antes las dificultades propias de su anatomía humana, buscó la forma de superarlas. Zaqueo quería conocer a Jesús, y la multitud se lo impedía porque él era bajo.

Pero no se resignó, ni se quedó quieto. Buscó solución y subiéndose a una higuera encontró la manera de ver a Jesús cuando pasaba por allí. Y tuvo su premio. Jesús acudió a comer con él a su casa.