lunes, 7 de diciembre de 2015




Jesús hizo una pregunta a aquellos dos ciegos que le buscaron y acercándoseles le pidieron que les diera la vista. ¿Creen que lo puedo hacer? Ellos respondieron que si, y Jesús les prometió que sucediera tal y como ellos habían deseado.

Ahora, la pregunta es: ¿Qué pedimos nosotros y qué respondemos a la pregunta que nos hace Jesús? ¿Es nuestra fe lo suficientemente firme, fuerte y segura de qué Jesús nos puede dar lo que le pedimos? Porque sabemos que Jesús nos espera, nos escucha y está dispuesto a darnos, si confiamos en Él, lo que le pidamos.

Será, como sucedió con aquellos dos ciegos, la medida de nuestra fe la que moverá la Gracia y la Misericordia de Dios para, no sólo curarnos, sino salvarnos eternamente.

domingo, 6 de diciembre de 2015




La vida es un camino de preparación, porque su inicio no tendrá fin. Este tiempo que vivimos en el mundo tiene su continuidad en el otro, el prometido por Jesús. Pero el ganárnoslo exige un esfuerzo y una preparación.

Adviento viene de la palabra latina adventus, y significa venida, llegada. Esperamos al Mesías y lo esperamos, no con los brazos cruzados, sino preparándonos para su venida. En ello nos ayuda, nos motiva y nos señala el camino el precursor Juan el Bautista.

Necesitamos allanar, rellenar, igualar nuestros corazones, y revestirlos de dulzura frente al odio; de bondad frente a la venganza y envidias, y de misericordia frente al orgullo y la soberbia. Y eso lo haremos en la medida que caminamos humildemente hacia el portal de Belén.

sábado, 5 de diciembre de 2015




El encuentro con Jesús renueva toda tu vida, y te llena de esperanza, porque en Él, y en la medida de tu fe, puedes conseguir todo lo que te propongas. Es verdad que, conocido Jesús, tu corazón sólo anhela amar y servir por amor.

Y en esa actitud buscas transmitirlo e imitarlo. Transmitirlo porque toda búsqueda de felicidad empieza y se eterniza en Él, y porque en, por y con Él todos nuestras esperanzas son colmadas.

Pero, como a los ciegos, todo dependerá de la medida de tu fe. Si tienes fe podrás mover montañas, nos ha dicho Jesús. Pidamos entonces esa fe que nos dé el poder de darlo a conocer.

viernes, 4 de diciembre de 2015



Los avances de la ciencia han permitido que, tanto los ciegos como los sordos, puedan incorporarse a la sociedad e integrarse en ella. Sin embargo, hay una vista que, siendo imprescindible para la salvación, no la puede mejorar la técnica.

Aquellos dos ciegos supieron descubrirla y, encontrando al Señor, pedírsela. Ver con los ojos de la fe no depende, ni de nosotros ni de la ciencia. La fe es un don de Dios que tendremos que buscar y pedírselo.

Lo verdaderamente importante es despertar a la Luz de la fe. Abrir los ojos del corazón para reconocer en Jesús a nuestro Señor y nuestro Salvador. Ven Señor Jesús y haz que nuestros ojos ven tu Luz.

jueves, 3 de diciembre de 2015



Uno de nuestros peores fracasos no son los propios fracasos y errores, sino la soberbia y orgullo de no rectificar a tiempo. Nos damos cuenta de que vamos equivocados, pero experimentamos la impotencia de ser capaces de rectificar.

Es la soberbia la que nos pierde y la que mata nuestra humildad. Sabemos que todo no nos puede salir bien, principalmente porque no lo sabemos todo, y algo haremos mal. Pero nos cuesta aceptar nuestros errores, y más rectificarlos.

Y si nos somos capaces de hacerlo, estaremos edificando sobre arenas movedizas, porque cuando lleguen los errores nos hundiremos con ellos. Sólo la humildad de reconocernos pecadores nos puede salvar. Porque Dios es Misericordioso y nos perdona, pero necesita tu corazón contrito.

miércoles, 2 de diciembre de 2015



Vivimos momentos difíciles. Difíciles, quizás, porque tenemos de todo. Vivimos un tiempo cómodo, donde nuestra máxima preocupación es como pasarlo mejor. La comunicación es fluida y técnicamente ha adelantado mucho.

Sin embargo, a pesar de estar comunicados, experimentamos soledad y falta de entendimiento. Quizás, por eso, experimentamos que muchos pueblos están desasistidos, excluidos y abandonados a su suerte. Y sufren carencias de todo tipo.

También, quizás la causa principal, sea la ausencia de Dios. La verdad está ausente y prima la que tú eliges y haces tuya. El relativismo se hace verdad en los intereses y egoísmos de cada uno. Por eso, muchos pueblos sufren la imposición de los que piensan según su verdad.


martes, 1 de diciembre de 2015



El amor no consiste en sentirte a gusto y placentero. Entre otras cosas, si fuera así, sería demasiado fácil vivirlo. De hecho, la gente busca eso y experimenta que no lo logra. Cuando uno ama en esa clave, no está amando, sino amándose.

Es decir, caemos en el error de confundir el amor con el egoísmo. Y muchos decimos muy seguros y satisfechos que el amor consiste en amar como te amas a ti mismo. Eso es caer en el narcisismo, porque cuando no te sientes bien inicia y provocas la ruptura.

El amor es compromiso. Un compromiso que se traduce en misericordia sin olvidar la justicia. Porque la justicia debe y tiene que cumplirse, pero eso es humano, y Dios no puede quedarse ahí, sino que llega a perdonarte. Pues entonces no sería Dios, ni tampoco nosotros podríamos salvarnos.