miércoles, 14 de junio de 2017

Muchos hombres se empeñan en aplicar la ley según la letra, y, aunque eso sea correcto, no debe excluirse el espíritu de esa letra que va más allá de ella y está contenida en el corazón humano. Porque, lo que importa es la intención y también, como antes decíamos, la voluntariedad.

Gracias a ese Espíritu de Misericordia, el hombre se experimenta salvado por el Amor del Padre. Jesús, el Hijo, enviado para transmitirnos esa Buena Noticia, ha pagado, con su muerte libremente aceptada, por nuestro rescate. Y el Padre lo ha aceptado.

Sin merecernos tal perdón, por amor hemos sido perdonados y salvados. De la misma forma, nuestra ley debe ser misericordiosa y, a pesar de sus consecuencias y castigo, debemos estar en actitud de perdonar y amar. Sobre todo al enemigo.

martes, 13 de junio de 2017

La Palabra de Dios contagia cuando es verdadera Palabra. Y eso se produce cuando la Palabra sincroniza con la vida. De tal forma que lo que se escucha se acoge, se guarda en el corazón y se lleva a la vida. Nace así el testimonio. Y cuando el testimonio viene de la Palabra de Dios escuchada y vivida, atrae y es acogida en el corazón.

Porque la Verdad es la Palabra, y el hombre busca y quiere la Verdad. La Verdad que no miente, que no seduce para engañar y que coincide con la justicia y el amor. Una Verdad que se hace vida y llena de felicidad. Una Palabra verdadera que viene de quien da testimonio de lo que dice y hace.

Una Palabra que se cumple en su integridad y que nunca falla. Una Palabra que nos habla del gozo y la felicidad de vivir eternamente en la Casa del Padre. De donde hemos venido y a dónde iremos de nuevo. Una Palabra esperada que está sellada en nuestro corazón y que al escucharla lo despierta y enciende.

lunes, 12 de junio de 2017

Conocer el recorrido y los peligros a sortear, te dará fortaleza, perseverancia y esperanza. Y alumbrará tu vida. Conocer que el Dios Creador ha enviado a su Hijo para, a los que crean en Él, darle Vida Eterna, enciende tu corazón y te llena de paz y alegría.

El camino no es fácil, pero conociendo que la meta es la crucifixión, encontrarás más fuerzas para, poco a poco, y en la medida que recorras el camino, soportarlo y aceptar crucificar tu vida junto y a los pies de la del Señor Jesús. El dolor será inevitable, pero en Él esperamos soportarlo y hacerlo fuente de vida eterna.

A simple vista parece una contradicción. ¿Cómo en el dolor se puede encontrar la paz, gozo y alegría? Sólo si te abandonas, con tu cruz, en la Cruz del Señor, encontrarás paciencia, alegría y esperanza de resurrección. Porque cuando te das, recibes. Y si das amor recibirás amor. Y el amor sólo contiene alegría, paz y felicidad eterna.

domingo, 11 de junio de 2017

La prueba de amor con la que Dios ama al mundo es insuperable. Tanto fue su locura de amor que envía al mundo a su Hijo único para que, entregando su Vida, redima a todos los hombres. Pero exige una condición, la de la fe. Salvará su Hijo a aquellos que crean en Él.

Esa es la condición y la prueba que nos da el pasaporte para la eternidad. Porque, Dios, nuestro Padre, no nos envía a su Hijo para juzgarnos. Sabe de nuestros pecados y de nuestra dureza de corazón. Sabe de nuestras debilidades y de nuestra impotencia, pero, a pesar de eso, quiere salvarnos contando con cada uno de nosotros.

Sólo exige fe y confianza. Así lo hizo con María, con José, con Abrahán, con Moisés, con Jacob y con todos los que a lo largo de la historia de salvación fueron confiando en Él. Y también preparó su Iglesia eligiendo a los débiles y pobres, para que su Poder fuese manifiesto.

sábado, 10 de junio de 2017

Sin darnos cuenta podemos estar incluidos en aquellos que siente una hipocresía espiritual experimentando que somos mejores que otros. Manifestamos actitudes vanidosas y lucimos una piedad que luego resulta hueca y vacía. Nos sentimos profesionales de la piedad sin llegar a expresarlo.

Pero, lo peor no es eso, sino que pretendemos cambiar nosotros mismos Y esa actitud nos impide vencer nuestra soberbia y nuestra humildad. ¿Es qué Dios no sabe cómo eres? ¿Es qué Dios te ha puesto como condición que cambies? ¿Te ha dicho algo Dios por medio de su Hijo Jesús?

Posiblemente no le hayas entendido. Dios te quiere tal y como eres. Simplemente, te pide que le respondas afirmativamente. Es decir, que te abandones en sus Manos. El trabajo de irte cambiando lo hará el Espíritu de Dios. ¿O no hizo eso con María, y con Pedro y con Pablo y muchos otros? Quien nos cambia es Dios.

viernes, 9 de junio de 2017

Al querer entender todo, el hombre cae en muchas contradicciones, y genera muchos errores. Trata de responder y al no poder, irrumpe en disparates o negaciones. Porque no se confía y lo que no entiende lo rechaza. Sólo obedece a lo que ve y puede alcanzar a pensar y comprender.

Cae en un gran error, pues no advierte que Dios tiene que ser incomprensible para él y para todo lo que existe. Pues, ¿cómo el Creador puede ser alcanzado y comprendido por sus criaturas y obras? La razón nos dice que eso no puede ser. Así las cosas, sólo nos queda un camino, la fe.

Y la fe es un camino, no una teoría ni una demostración. Ni tan siquiera unas pruebas o milagros. La fe es proceso que se hace y madura en la medida que tu camino se abre a la llamada de Dios y tu corazón escucha y acoge al Señor que se va haciendo presente en tu vida.

jueves, 8 de junio de 2017

El hombre y la mujer saben cuáles son sus responsabilidades y que deben hacer. Y, también saben, cuando no cumplen con ella. En esos casos, cuando la debilidad se antepone, se trata de auto engañarse y distorsionar la verdad haciéndola mentira. Es ahí donde se esconde el pecado.

Porque, lo importante es el esfuerzo de superar la tentación y el miedo, y confiar que el Espíritu Santo no te abandona y te fortalece siempre que aceptes esa ayuda. Porque, Dios nunca puede dejarnos de la mano, pues, su Voluntad es ayudarnos a superar esos momentos y salvarnos de la esclavitud del pecado.

Jesús nos enseña el Camino, la Verdad y la Vida. Él es el ejemplo y testimonio, y Él supera esos momentos de debilidad, fortalecido en el Espíritu Santo, para hacer siempre, no su Voluntad, sino la Voluntad de su Padre.