jueves, 7 de septiembre de 2017

Jesús, nuestro Señor, pasó haciendo el bien. Esa es la estela que Él deja de su paso por la tierra. La gente se agolpa detrás de Él y le escucha atentamente. No cabe duda que para seguir al Señor hay que conocerle, porque sin eso, difícilmente se podrá hacer su Voluntad. Y esta es una buena oportunidad para acercarse a Él.

Subir a la barca de la Iglesia es la invitación que Jesús te hace cada día. Esa Iglesia que Él fundamentó en Pedro y sus apóstoles, y que tú y yo, por nuestro Bautismo, también formamos. Nos enseña su Poder con la pesca milagrosa, para que no dudemos de su Divinidad y abramos nuestros corazones a su Palabra. Pedro y los demás quedan asombrados.

Y se reconocen pecadores, indigno de que en ellos deposite Jesús su confianza. También nosotros nos sentimos indignos, desmerecedores de tanta confianza y misericordia. Queremos pedirte perdón, Señor, y responder a tu llamada, que nos haces cada día desde el compromiso de nuestro Bautismo. Danos la fuerza que avive en nosotros esa llama de tomar conciencia de la misión que nos ha sido encomendada, la de anunciarte.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Se trata de ser sincero y justo con uno mismo, para luego serlo con los demás. Si no te sinceras contigo, ¿cómo vas a serlo con los demás? Se trata de vivir en la verdad, no la tuya, que siempre estará en el error, sino en la de Aquel que nos ilumina y nos sostiene en la Verdad. Él es el Camino, Verdad y Vida.

Se trata de tener una clara referencia e ir detrás de Él haciendo todo el bien que puedas. Se trata de dejarte guiar e iluminar por el Espíritu de Dios y, reconociéndonos pecadores, dejarnos curar acudiendo a Él. Se trata de hacernos el encontradizo, buscarlo y acudir a Él para que nos libre de nuestros pecados, y también de nuestras enfermedades.

Se trata de ir haciendo el bien injertados en Jesús, porque sólo en, por y con Él encontraremos las fuerzas, la voluntad, la sabiduría y el discernimiento de vivir en la Verdad y llevarla a cada instante de nuestra vida en su Nombre y para su Gloria.

martes, 5 de septiembre de 2017

Hoy observamos en la lectura del Evangelio como Jesús enseñaba y ponía ejemplos muy simples sacados de las estampas de la vida de cada día. La gente, dice la Escritura, se quedaban admirados con la autoridad con la que hablaba y exponía sus enseñanzas. Y de cómo expulsaba a los demonios.

Sin embargo, da la sensación que todo empieza y acaba en esa admiración. Podemos suponer que mucha gente quedó impactada, se transformó y cambió el rumbo de su vida, pero, también podemos suponer que otra mucha gente se cerró a su Palabra.

El resultado lo vemos a nuestro derredor. Hay mucha gente que trata de seguir sus pasos, pero otros no. Una cosa si es cierta, y es que su fama se ha extendido por todos los lugares. Jesús transmitía una sencillez y humildad que impresionaba con su sabiduría y su autoridad de Palabra. Él sabe quién era y como tal hablaba.

lunes, 4 de septiembre de 2017

En este mundo todo se mueve con criterios de interés. Tanto eres, tanto vales. Difícilmente aceptarán lecciones o enseñanzas del Hijo de un carpintero, aunque les sorprenda y les deje asombrados. Tratarán de justificarse y buscar razones para rechazarlo. O le pedirán pruebas y testimonios para dar crédito a sus palabras.

Está claro lo que le sucedió a Jesús en su propio pueblo de Nazaret. Allí no podría dejar de ser el hijo del carpintero José, y ya podría decir lo que sea, que se le exigiría dar señales y pruebas de su Palabra. Por eso, es verdad que nadie es profeta en su tierra. Y todos pasamos por eso.

Sin embargo, no nos gusta que se nos ignore y que, habiéndole rechazado, vayan sus obras a realizarse en otros lugares. Queremos siempre imponer nuestros criterios y nuestras razones. Pero, Jesús se abre paso entre ellos con su autoridad y su Palabra. Quizás nos convendría ser algo más humilde y pedir más fe.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Nuestros pensamientos no son como los del Señor. Los criterios del mundo son del mundo. Un mundo que busca la felicidad en la sensualidad y en las apetencias corporales. Un mundo hedonista que busca satisfacer su egoísmo en y con las cosas que les ofrece este mundo. Un mundo caduco.

Y como caduco, todo en él desaparecerá. Nada se sostiene y todo lo que se evapora, deja un vacío de infelicidad y de muerte. En este mundo, sabemos por experiencia, que no se encuentra la felicidad. No la han encontrado nuestros abuelos, ni tampoco nuestros padres. Es posible que haya una felicidad temporal, pero nunca plena y gozosa eternamente. Sin embargo, increpamos al Señor cuando nuestro camino se tuerce y nos negamos a cargar con nuestras cruces.

Y esa es la felicidad que todos buscamos. Una felicidad que nos llena de paz, de gozo y de eternidad. Una felicidad que es plena y que goza eternamente de la presencia de Dios. Una felicidad que no podemos imaginar porque no está a nuestro alcance, y la que rechazamos ignorantemente al querer discutir los que Dios nos propone, y al negarnos, también, a cargar con nuestra cruz.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Nuestra vida descubre al final de sus días la historia de nuestro ser y obrar. Todos hemos oído hablar de alguien que ha muerto buenas obras o malas. A nadie se le esconde que una persona ha actuado bien o no tan bien durante el tiempo de su vida. Todos sabemos lo que hemos hechos con nuestros talentos.

Es posible que al mundo lo puedas engañar, pero al final los resultados hablan por sí mismo y delante de Dios todo está tremendamente claro. De nada vale ganar en este mundo, si realmente perdemos el otro. Claro, es cuestión de fe. Pero, pienses lo que pienses, al final te encontrarás la verdad.

Por eso, es de buen gusto e inteligente aprovechar estos momentos de vida, y dejar un buen recuerdo. Siempre será gratificante y bueno que hablen bien de ti y que, tus talentos y capacidades dejen la huella de la verdad y la justicia. Así serás bien considerados por los demás, y tu Padre que está en el Cielo y te ve, te premiará.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Muchos trenes se pierden por no haber llegado a la hora convenida. En mi propia experiencia no he perdido ninguno, pero he estado a punto de perder algunos. En la vida nos sucede algo parecido, pero sus consecuencias pueden ser mucho más decisivas. De cualquier forma, la vida será parte de lo que tú quieras que sea.

Es verdad, que hay circunstancias en las que nada puedes hacer, pero siempre, de una forma u otra se pueden revertir y cambiarlas. El hecho de aceptarlas y empezar el camino puede ayudarnos a, si no a mejorar, sí a verlas de otra manera. Siempre hay esperanza.

Lo verdaderamente importante es tener la lámpara de tu vida encendida. Porque, que se apaguen las luces de este mundo no importa mucho. Son luces que tendrán que apagarse quieras o no, pues este mundo es caduco. Lo decisivo e importante es que la Luz que alumbra tu vida eternamente se sostenga siempre encendida. Porque esa será la Vida Eterna.