miércoles, 14 de agosto de 2019

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A veces nos ocurre que queriendo decir la verdad cometemos errores que ignoramos o pensamos que no lo son. Debemos escuchar a aquel que nos ayuda a descubrir la verdad y a darnos cuenta de nuestro posible error. Debemos estar abierto a cambiar y a reconocer nuestros errores, pues eso nos descubre que somos pecadores.

Sin embargo, la experiencia nos dice que no es tarea fácil corregir el error o denunciar a aquel que, llamándole la atención, no reconocer su error. Es tarea ardua llevarla ante testigos y más hacerlo ante la comunidad, pero es nuestro deber y como tal debemos hacerlo.

Pero, antes debemos ponernos en oración y pedir la luz necesaria para discernir y saber tanto corregir como advertir del error. No hay oración más fuerte que la que hacemos en la comunidad, porque, desde allí y en la presencia del Señor que se hace presente entre todos, podemos arrancar la luz para comprender nuestros errores.

martes, 13 de agosto de 2019

Resultado de imagen de Mt 18,1-5.10.12-14
Jesús nos previene de nuestras ambiciones y nos advierte que ser de los primeros no consiste en ser mayor en poder, sino todo lo contrario. Se trata de ser pequeño y sencillo como si de un niño se tratara. Y eso significa confiar en el poder de Dios.

Porque, un niño es el que depende de sus padres y sabe que sin ellos su mundo se complica y se encuentra perdido. Todo su poder y sus fuerzas están depositadas en el amor y la protección de sus padres. De ellos depende su vida.

Igual debemos de comportarnos nosotros. Tener un corazón como un niño consiste en considerarme tan pequeño hasta reconocer que mi vida está en manos de mi Padre Dios, y de Él dependerá mi salvación. Aprender a confiar, obedecerle y a dejarme llevar por sus mandatos será mi mayor tesoro.

lunes, 12 de agosto de 2019

Resultado de imagen de Mt 17,22-27
Los apóstoles experimentaron el Tabor y su inmediato deseo fue quedarse en él, pero Jesús les enseño que sus caminos estaban en el mundo. Y lo mismo nos ocurre a nosotros, tenemos que seguir caminando en el mundo que hemos nacido, porque él es el camino para llegar al verdadero.
              
No somos de este mundo, pero vivimos en él y en él tendremos que probar nuestro amor a Dios y nuestro amor a los hombres, hijos de Dios también. Y eso tendremos que hacerlo conviviendo con las reglas y la justicia de este mundo. Es decir cumpliendo sus leyes y tratando de transformarlo en leyes justas y dirigidas al bien común.

Buscar el bien común y la justicia es una manera de ser sal y luz del mundo, y es esa nuestra misión también. Vivir transmitiendo ese sabor a la verdad, a la justicia y a la fraternidad. Pero, siempre partiendo y contando con el Espíritu Santo que nos auxilia, nos fortalece y nos ilumina para que hagamos las cosas según la Voluntad de Dios.

domingo, 11 de agosto de 2019

Resultado de imagen de Lc 12,32-48 por Fano
La pregunta está dentro de nosotros. Necesitamos estar preparados, pues el camino de la vida es una permanente preparación con el fin de defendernos mejor de ella, de sus problemas y vicisitudes. Sin embargo, todo eso será vano si realmente perdemos o no estamos preparados para lo único importante.

¿Y qué es lo único importante? Esa es la pregunta del millón. Toda nuestras vida vamos a estar preparándonos, pero, ¿para qué nos servirá?, pues todo quedará al final en este mundo y nada nos servirá para el mundo al que mi alma está destinada. Todo se quedará aquí y con el tiempo quedará inservible y destruido.

Si esa es mi experiencia y sin embargo anhelo una eternidad en plenitud, ¿quién me la ha impregnado en mi corazón? ¿De quién me ha venido? Lo sensato y con sentido es buscar a Ese de donde me ha venido para intentar encontrar esa verdad eterna que arde en mi corazón y, por supuesto, estar preparado.

sábado, 10 de agosto de 2019

Resultado de imagen de Jn 12,24-26
El amor tiene una sola forma de conocerse. Puedes decir de muchas formas que amas, pero sólo hay una que lo puede demostrar, tus obras. Porque, de nada vale que me digas que me amas si luego con tu vida no lo demuestras.

Porque, sólo lo podrás demostrar con tus obras. Ellas te descubrirán e irán dejando el rostro de tu amor señalado en tus acciones de cada día. Pues, quien ama está disponible para el servicio y abierto al bien del otro y eso se nota notablemente.

Quien ama no se sirve del otro sino que trata de servir al otro. Es el otro el deseo de su amor sirviéndole. No es el amor pasional, ni afectuoso o manifestado con caricias, sino el amor que busca la justicia, vive en la verdad y está disponible para servir. Y eso no necesita palabras ni publicidad, se vive y se nota en el vivir de cada día.

viernes, 9 de agosto de 2019

Resultado de imagen de Mt 25, 1-13
La fe es la luz que nos mantiene firmes y nos ayuda a superar todas nuestras adversidades, obstáculos y situaciones confusas y de desánimo. La fe es la que nos soporta ante las tribulaciones y desesperanzas y nos da todo lo contrario, la esperanza de seguir y creer en la Palabra de Jesús.

Pero, la fe necesita obras al igual que la lámpara necesita aceite. Sólo con la alcuza bien llena podemos garantizar que la lámpara permanezca encendida. De la misma forma, la fe se mantendrá viva y ardiente si está animada por las obras. De lo contrario se irá apagando.

Por lo tanto, estar preparado para cuando llegue la hora de nuestra partida consiste en tener, no sólo nuestra fe encendida, sino bien surtida de las obras que la sostienen iluminada, viva, ardiente y activa para gloria de Dios.

jueves, 8 de agosto de 2019

Resultado de imagen de Mt 16,13-23
Y lo mejor será interiorizar la propia pregunta y tratar de responderla desde ti mismo y desde tu vida. Si Jesús es para ti el Hijo de Dios que ha venido a darnos la Vida Eterna, tú vida se orientará a esa fe que tienes en Él. Una fe que recibes como un don que Él te da, porque sólo Él te la puede dar.

Sin embargo, en ese camino que has decidido encuentras muchas dificultades cada día. Dificultades que te impiden seguirle, al menos como a ti te gustaría. Tu naturaleza humana, débil y fácilmente vencible, te traiciona a cada instante y necesitas la Fuerza del Espíritu Santo para sostenerte en pie.

Esa es la lucha y la prueba que te irá, cada día, fortaleciendo en el Señor si perseveras y confías en Él. Por eso, conviene aclararnos y conocerlo, porque será su Palabra la que nos irá confortando y animando cada día para seguir sus pasos sin desfallecer. Pidamos esa Gracia.