martes, 14 de enero de 2020

Resultado de imagen para Mc 1,21-28 por Fano
Supongo que a nosotros nos ocurre algo parecido. Partiendo de mi misma experiencia experimento esas mismas dudas y tentaciones. Pongo en tela de juicio su identidad divina y hay momentos que me cuesta aceptar su Divinidad de hijo de Dios. Y eso no deja al descubierto sino que necesito la fe.

Las primeras Palabras de Jesús me invitan a eso a convertirme y a creer en el Evangelio. Me alerta que el Reino de Dios está cerca y que ya ha llegado el tiempo. Él, precisamente, es el Reino de Dios y ya está entre nosotros. Por lo tanto, necesito creer en El. Eso es lo primero.

Jesús, no sólo nos habla y nos anuncia el Reino de Dios, sino que también, con sus Obras, nos alivia y nos cura. Expulsa demonios y nos demuestra que ha venido a salvarnos íntegramente porque tiene poder sobre la enfermedad y sobre la muerte. Él es el Reino de Dios que se hace presente.

lunes, 13 de enero de 2020

Resultado de imagen para Mc 1,14-20
Es tiempo de salvación y Jesús, el Reino de Dios, está entre nosotros. Es la hora de la salvación, el tiempo de Gracia y, por los méritos de nuestro Señor Jesús, estamos salvados. Es tiempo de creer y de abrirnos a su Mensaje de salvación.

La conversión que nos proponía Juan se realiza ahora en Jesús. Él es el que nos da el Espíritu de Dios recibido en nuestro bautismo, tal y como lo recibió Él del Padre. Y por su intervención y mediación también nosotros lo recibimos en nuestro bautismo. En Él quedamos limpios de todo pecado.

Al mismo tiempo, Jesús prepara el grupo – embrión – con el que formará la Iglesia para que su misión continúe después de su Ascensión al Cielo. También, nosotros ahora tenemos la misión de continuar esa misión que hemos recibido en nuestro bautismo. Amén.

domingo, 12 de enero de 2020

Resultado de imagen para Mt 3,13-17
Jesús no viene por su cuenta. Si había dudas de quién era, todo queda aclarado y despejado en su Bautismo en el Jordán. Allí el Padre, a quien nadie le ha visto, señala a su Hijo y lo presenta al mundo como el Hijo en el que se complace. Sin lugar a duda, es el Mesías enviado a liberarnos de la esclavitud del pecado.

Y en esta presentación, así como en la preparación del camino a su venida, Juan tiene una misión muy importante y destacada, pero ello le exigirá dar su vida. El anuncio del Reino de Dios exige todo y todo es ponerle en el centro de nuestros corazones e incluso por delante de la vida.

Si en algún momento queremos ser como Juan tendremos que tener muy presente que ello nos exigirá lo mismo que le sucedió a Juan. Seguir a Jesús es ponerle en el centro de nuestra vida y vivir imitándole y a su estilo, incluso si nos peligra nuestra vida. Ello nos descubrirá que tendremos que pedirle fortaleza y valor.

sábado, 11 de enero de 2020

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Lo peor que nos puede pasar es el inmovilismo, o el esperar que todo cambie sin mover nosotros un dedo. El tiempo corre y se nos va y dependerá de nosotros que nos decidamos a dar un paso al frente y buscar la Fuente de la Vida que está en el Señor.

Como aquel leproso que esperó su oportunidad para salir al paso de Jesús y pedirle que lo limpiara, también nosotros debemos estar atentos y vigilantes para salir al encuentro de Jesús y pedirle que nos limpie de nuestras lepras.

Lepras que nos lastran nuestras vidas y nos alejan del verdadero camino de salvación. Lepras, que muchas veces no detectamos en nuestros cuerpos, pero que se apoderan de nuestros corazones expulsando a Dios de él. Digamos, junto con aquel leproso, «Señor, si quieres, puedes limpiarme».

viernes, 10 de enero de 2020

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La gente rodeaba a Jesús y no se alejaba de Él. Jesús estaba entre ellos y muy cercano a ellos, a los enfermos y a los necesitados. Y no les mostraba repulsa, de modo que la gente se admiraba de sus enseñanzas y de su autoridad.

De sus Palabras y Obras se desprendía humildad y servicio. Sus enseñanzas traslucían lo que luego sus hechos mostraban y enseñaban. Nunca habían visto una enseñanza igual ni nadie les había enseñado con esa autoridad y humildad. Siempre se mostraba cercano y en actitud de sencillez y servicio.

Jesús nos enseña que nuestra vida exige y necesita ser coherente con nuestras palabras. Nuestro testimonio no será válido ni nuestra fe contagiará si nuestra vida no va en correspondencia con nuestras obras. Amén.

jueves, 9 de enero de 2020

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Jesús nos prueba en muchos momentos de nuestra vida. Es posible que la mayoría de las veces no le descubramos o, nosotros  no estemos atentos a su presencia. También puede ocurrir que esperamos un Dios de acuerdo con nuestras ideas y nuestra forma de entender la vida.

Confundimos nuestra naturaleza con la de Dios y pensamos que Él también está sujeto a ella. No entra en nuestros cálculos que Jesús pueda caminar sobre las aguas ni hacer los prodigios, como multiplicar los cinco panes y peces para que puedan comer miles de personas.

Sólo se nos ocurre pensar que es un fantasma. No es algo que sucedió sino que sigue sucediendo ahora en este momento. También nosotros dudamos y nos cuesta entender que Jesús está entre nosotros y camina con nosotros. Y que podemos hablar con Él en cada momento a través de la oración. Tengamos confianza.

miércoles, 8 de enero de 2020

Resultado de imagen para Mc 6, 34-44
Jesús ha venido a anunciarnos que nuestro Padre Dios nos quiere recuperar. Y esa recuperación pasa por el amor. Por amor envía a su Hijo para anunciarnos que nos quiere rescatar y liberar del pecado, y, por amor, nos ofrece su Infinita Misericordia para perdonar todos nuestros pecados.

Pero, de la misma manera que nos ama quiere que también nosotros venzamos el pecado y nos amemos. Y, para eso, envía a su Hijo, para que nos enseñe que el amor es el arma más poderosa y con la que podemos vencer al pecado. Él se encargará de demostrárnoslo.

Para y por eso nos ha creado libres dándonos la capacidad para elegir entre el bien y el mal. Nuestra intención es siempre hacer el bien, pues la huella de Dios está impresa en nuestro corazón, pero, podemos rebelarnos y dejarnos vencer por nuestras pasiones y abrazar al mal. Es un lucha que sólo injertado en Jesús, el Hijo, podemos vencer. Para eso ha venido.