lunes, 7 de marzo de 2022

Nuestra vida esta enmarcada en un espacio determinado que, de no aprovecharlo, lo podemos perder para siempre. Ganarla para la eternidad exige vivir tal y como nos ama nuestro Padre Dios.

La Palaba de Dios nos lo revela muy claro. Lo importante es estar al final de nuestra vida a la derecha – Mt 25, 31-46 – y eso exige esfuerzo y amor. No debes esperar al fin de tu vida, porque, se te puede hacer tarde. Debes empezar a gastar tu tiempo en y por amor. Un amor al prójimo, que será el que te llevará a estar a la derecha del Rey.

Todo lo que no sea atesorar amor gratuito, sin condiciones y sin esperar recompensa, no te valdrá para estar a la derecha del Rey. Tal como dice el Evangelio de hoy, la única moneda es amar gratuitamente. Esa es la Voluntad de Dios.

domingo, 6 de marzo de 2022

 

En muchos momentos de nuestra vida nos resulta mejor buscar y pedir el milagro – que nos da todo hecho – que el esfuerzo y el trabajo. Es la tentación del camino más corto, rápido y fácil. Y nos ponemos en manos del tentador.

Aparentemente, la vida parece sonreírnos y nos invita a poseer, tener, a ser grande y poderoso – segunda tentación – en este mundo. Sin embargo, todo son espejismos que el mundo nos presenta poniéndose a nuestros pies. Luego, todo desaparece y solo queda el vacío y la perdición.

Nos complace la admiración de los que nos aplauden y se dejan sobornar por nuestro poder rindiéndose a nuestros pies. Nos encanta, seduce y nos llena de gozo. Un gozo de éxito y fama caduca, que pronto se derrumba y se viene abajo. Caemos en la tercera tentación.

sábado, 5 de marzo de 2022


Jesús nos llama, pero nos llama para vivir eternamente en otro mundo. Ese es el mensaje de la Buena Noticia. Un mundo que hay que ganar caminando por este. Por eso, viene a anunciarnos esa Buena Noticia. Hoy, en el Evangelio, llama a Mateo.

Pero, también nos llama a cada uno de nosotros. No es fácil negar a este mundo, y más cuando nuestra naturaleza está herida por el pecado y sometida a él. Necesitamos ayuda. No cualquier ayuda, sino la de la Gracia del Señor que, precisamente, Jesús viene a anunciarnos.

Seamos humildes y reconozcamos nuestros pecados y la necesidad del Médico – nuestro Señor Jesús – que viene a sanarnos y a liberarnos de la esclavitud del pecado. Entonces seremos libres para luchar y, con Él, vencer al pecado alcanzando ese mundo nuevo de Vida Eterna.

viernes, 4 de marzo de 2022


Hay momentos, en la ausencia del Novio – el Señor – que vengan tiempos de oscuridad, de confusión, de debilidad y tentaciones que invitan a la duda, al abandono y a la flaqueza de ceder a la tentación. Conviene entonces ayunar. 

Pero, un ayuno apoyado en el amor, en el compartir, en permanecer unidos, fraternos y solidarios unos con otros. Sobre todo, con los más necesitados, pobres y marginados. El excluido es el objeto de nuestro ayuno, porque esa es la Voluntad de Dios.

Porque, no se trata de privaciones, sacrificios y mortificaciones. Se trata de amar, amar al que más lo necesita, tanto materialmente como espiritualmente. A eso ha venido el Señor, a dar vida y esperanza de vida eterna al hombre necesitado de salvación.

jueves, 3 de marzo de 2022

 

La propuesta que hace Jesús a sus discípulos está recogida en el Evangelio de hoy: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día».

Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará.

Y concluye diciendo: Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?». Ese es el camino que también a los que quieren ganar y ganar Vida Eterna, que es lo que importa, les propone Jesús. Un camino que termina en la cruz pero con resurrección.

miércoles, 2 de marzo de 2022

Trasparentamos lo que a simple vista se ve, nuestros pecados y nuestros egoísmos. Y es que si realmente nos confesamos pecadores es porque lo somos. Y eso es lo que trasluce y todos ven. Y no porque queramos esconderlo, sino porque es lo que somos y transmitimos.

Sin embargo, nuestras buenas obras tratamos de esconderlas o, al menos, esa debe ser nuestra intención. No mostrar ni exhibir nuestras buenas obras ya que nada tenemos para vanagloriarnos. Todo es regalo de Dios menos el pecado que es y viene por causa nuestra.

Un pecado que vive y anida en nuestro corazón contaminado y herido y sometido a la corrupción, hipocresía y falsedad. Por eso, acudimos al Señor para que, por su Gracia y Misericordia Infinita, se lavados y limpios de toda impureza.

martes, 1 de marzo de 2022

El deseo de riqueza, de poder, de fama, de éxito y de ser más que otros – envidia – nos lanza a poner en el centro de nuestro corazón todo aquello que nos lleva al camino equivocado. Porque, la felicidad no es la propuesta que nos da el mundo, sino la que nos propone Jesús.

Por tanto, lo verdaderamente importante no es lo que tengamos – mucho o poco – sino lo que pongamos  y vive en el centro de nuestro corazón. De modo que, de lo que haya en él hablará la boca. Nuestra vida aspirará a conseguir lo que desee y tenga nuestro corazón.

Será, pues, de vital importancia llenar nuestro corazón de buenos deseos y despojarlo – limpiarlo – de todo aquello que le oscurece la vida, le nubla la vista y lo aparta del único y verdadero Camino, Verdad y Vida. Nuestra felicidad está en ser últimos y no primeros. La felicidad se esconde en la propuesta que Jesús nos hace.