Esa
es la medida de nuestra salvación. Porque, así seremos juzgados, según la
medida que demos también nosotros. Según perdonemos, seremos perdonados; según
amemos, seremos amados. Y tanto el perdón como el amor se da a amigos y
enemigos.
Lo repetimos varias veces cada día al rezar el Padrenuestro. Seré perdonado en la medida que yo también perdone, sin excluir a nadie – amigos y enemigos – hasta el punto que esa será la medida con la que he de ser yo también juzgado.