Por tanto, la mayor aspiración del hombre es vivir.
Pero, una vida sin interrupción, una vida eterna en plenitud de gozo y
felicidad. Vivir sufriendo todos lo rechazamos. Preferimos morir, pero, la
eternidad es inevitable. Ahora, ¿a la derecha o a la izquierda?
Esa es la cuestión. La propuesta que nos hace Jesús es estar con Él a su derecha, a la derecha del Padre. Por eso, y para eso, ha dado la Vida por todos nosotros. No quiere que nadie se pierda y nos llama a la Vida Eterna. Él ya ha vencido la muerte.