jueves, 7 de abril de 2022

 

Todo ser humano busca la felicidad. Eso es categórico y contundente. Pero, una felicidad es realmente felicidad cuando es eterna, porque, de ser temporal no es una felicidad plena.

Por tanto, la mayor aspiración del hombre es vivir. Pero, una vida sin interrupción, una vida eterna en plenitud de gozo y felicidad. Vivir sufriendo todos lo rechazamos. Preferimos morir, pero, la eternidad es inevitable. Ahora, ¿a la derecha o a la izquierda?

Esa es la cuestión. La propuesta que nos hace Jesús es estar con Él a su derecha, a la derecha del Padre. Por eso, y para eso, ha dado la Vida por todos nosotros. No quiere que nadie se pierda y nos llama a la Vida Eterna. Él ya ha vencido la muerte.

miércoles, 6 de abril de 2022

 

Somos esclavos de nuestras propias pasiones, de nuestra soberbia, ambiciones y pecados. Nuestros propios errores nos señalan y esclavizan. ¿Qué hacer? Este mundo no nos libera, al contrario, nos esclaviza.

Sostenidos en la Palabra de Jesús encontraremos la Verdad, porque, Jesús, el Señor, nos habla en Verdad. Su Palabra llega a lo más profundo del corazón y nos descubre lo que realmente deseamos, la Vida Eterna en plenitud.

Estamos en este mundo para eso, para, desde aquí, partir hacia la Vida Eterna. Esa Vida gozosa y plena que nos espera junto al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Porque, no hemos sido creados para vivir y morir esclavizados por el pecado. Todo lo contrario, libres para elegir vivir eternamente.

martes, 5 de abril de 2022


No hay muerte sin dolor y sufrimiento. Y la última hora de esta vida en este mundo es la muerte. Por tanto, llegarán horas de dolor y sufrimiento, pero, siempre junto a la esperanza del triunfo del amor, la alegría y la paz.

La cruz es el signo de la victoria. Es el punto final del dolor y el comienzo del gozo, el amor y la paz. Y es Xto. Jesús quien nos lo muestra y nos lo regala. Su muerte nos libera y nos da Vida Eterna en plenitud.

Sí, realmente el Señor es el Camino, la Verdad y la Vida. Mirarlo, seguirle y abrazarlo da sentido a nuestra vida, donde el dolor y sufrimiento tienen presencia, y nos libera del pecado dándonos la paz, libertad y amor.

lunes, 4 de abril de 2022

 

Nuestro corazón, que vive en la oscuridad, está sometido por la soberbia, vicios y pasiones que le esclavizan y le condenan. La luz de este mundo es opaca y no permite, ni vernos ni ver el mal que nos corroe, nos amenaza y destruye.

Necesitamos y, lo deseamos, limpiarnos. Pero ¿dónde buscamos luz? Sabemos que la de este mundo no nos ilumina. Jesús es la Luz que verdaderamente nos ilumina e ilumina a este mundo. Una Luz que, sí nos permite ver y vernos.

Ver nuestra soberbia, nuestras pasiones, nuestras debilidades y flaquezas y todos los vicios que nos esclavizan y nos pierden. Una Luz que, cierto, nos incómoda porque nos descubre cómo y quienes somos. Es la Luz que nos salva y nos invita a pasar por la cruz, que nos limpia y libera.

domingo, 3 de abril de 2022

 

Dios, nuestro Padre, nos regala esa Vida Eterna que anhelamos y que vive dentro de lo más profundo de nuestro corazón. No nos juzga ni tampoco nos condena. Su Misericordia es Infinita.

La Misericordia de Dios necesita que tú y yo reconozcamos nuestras debilidades y tengamos una actitud contrita y un deseo de no volver a caer ni tropezar en la misma piedra. Porque, sin esa actitud no podrás recibir esa Infinita Misericordia.

Esa fueron las Palabras que Jesús le dijo al final a aquella mujer adultera. Se incorporó después que todos se habían ido, y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?». Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».

sábado, 2 de abril de 2022

 

Lo sorprendente en Jesús, a parte de sus Palabras llenas de verdad, justicia y ternura, es que lo que dice lo muestra en su forma de actuar. Sus obras corroboran todo lo que dice y llenan de esperanza. ¿Cómo se va a atrever alguien a prenderle?

Toda la gente quedaba admirada de sus Palabras y así, aquellos soldados, se lo dijeron a los sumos sacerdotes y fariseos. Pero, ellos, quizás también como muchos de nosotros, se resistieron a aceptarlo.

Sus respuestas fueron: «¿Vosotros también os habéis dejado embaucar? ¿Acaso ha creído en Él algún magistrado o algún fariseo? Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos».

viernes, 1 de abril de 2022

Supongo que Jesús sabe a lo que se arriesga. Ha venido para anunciar el Reino de su Padre, la Buena Noticia, y no se callará aunque arriesgue su vida. Al oírlo, algunos decían:

«¿No es a ése a quien quieren matar? Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que éste es el Cristo? Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es».

Es evidente que sus contemporáneos le conocían, pero no conocían a Aquel que lo había enviado. Jesús no viene por su cuenta sino que es enviado por el Padre, el que es veraz, a quien nadie conoce. Solamente Jesús le conoce porque viene, precisamente, enviado por Él.