Muchos últimos serán primeros. Quizás sin conocer explícitamente el Evangelio, han vivido el amor y la misericordia, y eso es presentarse con el verdadero traje de fiesta: la caridad y la misericordia.
El tiempo es oro, y todo el que hayas perdido dejándote atrapar por el mundo, demonio y carne, será una loza que, en la misma proporción, te costará levantar. Si bien la Misericordia de Dios es infinita, tu negligencia y pereza te reclamarán esfuerzo y sacrificios en la misma medida.