lunes, 31 de agosto de 2015



Ayer me fue difícil pensar por la noche. No es que no lo hiciera, pero estoy en Barcelona compartiendo unas jornadas entre blogueros con el Papa y el tiempo no es suficiente para atender todo lo que te gustaría atender. Ahora, poco a poco, acabo de llegar a casa, la una y veinte en Canarias, iré recobrando, por la Gracia de Dios, el ritmo.

Incluso tus oraciones se ven alteradas, pero no ausentes, porque la intensidad de la convivencia intensifica más tus oraciones en la escucha, la renuncia y el servicio atento a los hermanos en la fe. Tu corazón, experimentas se hinca y adviertes que la Gracia de Dios te toca y te llena.

Las Eucaristías, celebradas en un grupo pequeño y bajo las dos especies, colman de Gracia tu pequeño corazón. La Gracia del Señor te inunda, la sonrisa apenas se ausenta de tu cara y experimentas que amas constantemente. Te sientes y adviertes que realmente existe y porque eres amados y puedes amar.

sábado, 29 de agosto de 2015



De alguna manera siempre estamos corriendo. Corriendo en el sentido de mejorar y ser feliz. Pero, ¿con qué llenamos nuestro corazón?

Es posible que lo tengamos medio vacío o medio lleno de cosas caducas que se pierden en el camino de este mundo, y que no atesoran para la eternidad.

Conviene tener previsto que en cualquier momento nos pueden llamar y encontrarnos con nuestro corazón vacío.






jueves, 27 de agosto de 2015




No puedo comprender como permanecemos resignados ante la muerte física y sin preguntarnos qué va a pasar al instante siguiente. Estamos ciegos y entregados a la oferta del demonio. Una oferta caduca y falsa que esconde vacío y perdición.

Nos dejamos convencer porque nuestra naturaleza, tocada por el pecado, está más inclinada a las cosas de este mundo. Pero experimentamos que al final las cosas no son como esperamos.

Y sentimos y queremos reaccionar. Nos decimos: Tengo que cambiar porque esto no me lleva a ningún sitio. Pero, entonces, experimentamos que no es fácil. Nos cuesta y necesitamos al Señor. No pierdas más tiempo y empieza a caminar hacia Él.

miércoles, 26 de agosto de 2015



Mientras nos veas tu sepulcro tal como es, no sentirás deseos de limpiarlo por dentro. Sí, lo haces por fuera porque te interesa y para que te vean, pero dentro, en el interior escondes toda la basura que no quieres ni te atreves a limpiar.

Y mientras seguimos cuidando el exterior, pero podrido el interior. Razón dijo Jesús que las malas intenciones nacen del corazón.

Merecemos tal calificativo de sepulcros blanqueados. Pero lo penoso es que no nos importa ni parece que deseamos cambiar. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia!

martes, 25 de agosto de 2015



La vida, a pesar de tus mentiras, te coloca en tu sitio. Es posible que hayas superados muchas etapas bajo tus apariencias, pero no escaparás al resultado final. Ese será el que te corresponda.

Porque todo emerge, y la verdad no se podrá ocultar, emergerá tarde o temprano y descubrirá las mentiras. Porque la luz no es para ponerla debajo de la mesa, sino encima para que alumbre.

Y al final de tu vida todo será visto bajo la luz de la Verdad. Porque en el atardecer de la vida te juzgaran del amor.

lunes, 24 de agosto de 2015



La vida sin amor deja de ser vida, y se convierte en una carrera sin sentido. Ocurre que cuando eres tú el que se amas, sucede tres cuarto lo mismo, porque amarse uno mismo es egoísmo. Y eso impide que seas feliz.

Nada te deja satisfecho porque siempre quieres ser el primero y tener más. Saltas de flor en flor buscando siempre lo mejor para ti, y nunca quedas satisfecho.

Sólo, cuando dejas de pensar en ti y te entregas a los demás, descubres el verdadero sentido de la vida. Porque dando es cuando recibes. Recibes el gozo de saber que has dado tu felicidad por aliviar a otro.

domingo, 23 de agosto de 2015



Sin embargo, el mundo te vence si no te agarras al Señor. ¿Y cómo me agarro? Con el silencio, la reflexión y, sobre todo, con la oración, penitencia y la Eucaristía.

No hay otro camino. Puedes equivocarte y creer que con las cosas de este mundo puedes alcanzar la felicidad, pero es sólo apariencia y falsedad. La Verdad está sólo en el Señor Jesús.

Y él nos lo dice de forma clara y firme: “Yo soy el Pan de Vida bajado del Cielo, quien come de este Pan vivirá eternamente”. El problema empieza y habita en nosotros, porque no nos los creemos y rechazamos el plan y la oferta del Señor.