miércoles, 26 de agosto de 2015



Mientras nos veas tu sepulcro tal como es, no sentirás deseos de limpiarlo por dentro. Sí, lo haces por fuera porque te interesa y para que te vean, pero dentro, en el interior escondes toda la basura que no quieres ni te atreves a limpiar.

Y mientras seguimos cuidando el exterior, pero podrido el interior. Razón dijo Jesús que las malas intenciones nacen del corazón.

Merecemos tal calificativo de sepulcros blanqueados. Pero lo penoso es que no nos importa ni parece que deseamos cambiar. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia!

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