viernes, 11 de noviembre de 2016

El hombre y la mujer saben que la vida tiene un final. Y conocen que ese final no es lo último. Todos saben y han oído que hay otra vida. Quizás muchos no quieran oírlo y se subscriben a ésta, a la que ven y en la que viven. Pero,  a pesar de esconderse llegará el momento final y la otra vida.

Será bueno, pues, tenerlo en cuenta y, más que tenerlo en cuenta, prepararse para ese momento. Porque es en esa hora cuando nos jugamos todo. Y de no estar preparado, será tarde hacerlo en esos momentos finales. Pero, ¿qué nos jugamos? Esa es la cuestión.

Quizás ocurre que no nos lo preguntamos seriamente, o no lo queremos ver. Nos jugamos lo que realmente buscamos y queremos, la verdadera vida, la felicidad y la eternidad. Porque eso es lo que nos gustaría alcanzar, pero según nuestras formas de entender y hacer. No hacemos caso a Quien nos la ofrece y al camino que no pone para conseguirla. Será nuestra responsabilidad.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Dentro de cada hombre vive el germen de la bondad. ¿A quién no le gusta hacer el bien? Será difícil hacer lo contrario, y si se hace sienta mal, y aunque manifieste aparente alegría está mintiendo, porque el mal nunca puede dar verdadera alegría. Pues viene del demonio y el demonio está siempre enrabietado y triste.

Por eso quiere amargar la vida a los demás. ¿Son los amargados personas alegres? Diremos que no, porque la realidad nos lo manifiesta claramente El mal no puede generar alegría, porque el hombre busca siempre estar alegre y contento. Diríamos que la esencia del ser humano es la alegría, porque eso es ser feliz.

Y cuando nos esforzamos en ser felices estamos haciendo presente el Reino de Dios en este mundo. Porque donde está Dios está la alegría, la felicidad y la paz. Él ha venido a traernos la paz y a darnos vida en plenitud. Y, por eso, estamos alegres, porque, aunque todavía el camino nos presenta dolor y sufrimiento, el Reino de Dios está presente ya.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

El diálogo merece atención, porque si no escuchamos atentamente no podemos responder ni entender lo que nos dice el otro. Orar es hablar con Dios. Y ese hablar necesita atención y escucha para poder entender y responder con compromiso. Pero, también necesita silencio. Silencio exterior e interior.

Los templos, también llamados iglesias, son lugares santos donde los creyentes acudimos a orar. Es decir, a hablar con Dios. Pero ese diálogo necesita silencio y respeto. No podemos hablar con varias personas a la vez, y el ruido o movimientos nos distraen y nos impiden o molestan nuestras oraciones.

Tratemos de tomar conciencia de estas actitudes que convierten a nuestras iglesias en lugares y encuentros superficiales y que, sin darnos quizás cuenta, marginamos a Dios con nuestras habladurías y chismorreos. Está bien encontrarnos, saludarnos, pero, después de hablar con Dios, hablemos en la calle, al calor de un café si es posible, de nuestras inquietudes y problemas.

martes, 8 de noviembre de 2016

La rutina de nuestra vida es peligrosa, porque, sin darnos cuenta, vamos haciendo normal lo que no lo es. Y así, parece normal aquello, aunque no lo sea, que hacen todo, hasta el punto que ya hablar y no guardar silencio es como algo permitido y de derecho.

Se rompe el silencio y, en algunos momentos, se hace difícil escuchar y concentrarse en escuchar y hablar con el Señor. Además tanto movimiento y trasiego de un lado para otro distrae y no te deja prestar atención, interior y exterior, a tu propia oración y diálogo con el Señor.

Es conveniente revisar nuestras actitudes y hacer el esfuerzo de, cuando entramos en el templo, guardar silencio y recogimiento, tanto exterior como interior. Porque para escuchar y hablar con el Señor necesitamos serenidad, paz y silencio, tanto interiormente como exteriormente.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Todas tus acciones pueden ser motivos de escándalos o al contrario, ser buenas y cargadas de amor y buen ejemplo. Eso supone reflexionar a diario la Palabra de Dios, para no desviarte ni alejarte hasta el punto que puedas escandalizar.
               
Y si eres motivo de escándalo busca arrepentirte y aceptar la reprimenda que puedas recibir. Porque nuestra suerte es saber que siempre que busquemos arrepentimiento seremos perdonados. Tantas veces como dolor y vergüenza manifestemos por el pecado cometido.

Somos consciente que necesitamos tener fe, pero también descubrimos que nuestra fe es poca, pues se nota en como actuamos en nuestra vida. Por eso, te pedimos, Señor, que aumentes nuestra fe para que nuestros actos sean coherentes y dignos de tus hijos.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Nadie sabe qué pasará en el otro mundo. Nadie lo sabe porque quien llega a allí no puede salir para venir aquí a contárnoslo. También nosotros no tenemos capacidad para poder, ni siquiera imaginar, como sería nuestra vida en aquel lugar. El Poder de Dios es Infinito y puede hacer lo que quiera.

Pero, resulta, que lo que Dios quiere es darnos su felicidad y compartirla con nosotros. Nos ha creado para eso y nos lo promete siempre y cuando seamos capaces de cumplir su Voluntad. Es absurdo y disparatado pensar que el otro mundo, el mundo del Cielo es una continuidad de este. Eso sólo Dios lo sabe.

Tengamos fe en el Señor y demos crédito a su Palabra. Porque Él tiene Palabra de Vida Eterna y todo se cumple en Él. Por lo tanto, cumplirá su Palabra de resucitarnos como nos ha prometido siempre y cuando seamos capaces de cumplir su Voluntad.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Ocurre que no hacemos lo que habita en nuestro corazón. Tratamos, cuando nos interesa, de engañarlo justificando nuestra actitud. Intentamos distorsionar la realidad y acercarla a nuestros egoísmos e intereses.

Así, primero anteponemos lo que nosotros valoramos como más importante despreciando lo que no nos parece de gran valor. Son nuestras apetencias y egoísmos las que prevalecen.

De esta forma, la vida pone las cosas en su sitio. Todo ocupa su verdadero espacio y su también verdadero valor. La fidelidad se descubre en lo sencillo y en lo pequeño, porque de estar ahí también estará en lo grande.