jueves, 10 de noviembre de 2016

Dentro de cada hombre vive el germen de la bondad. ¿A quién no le gusta hacer el bien? Será difícil hacer lo contrario, y si se hace sienta mal, y aunque manifieste aparente alegría está mintiendo, porque el mal nunca puede dar verdadera alegría. Pues viene del demonio y el demonio está siempre enrabietado y triste.

Por eso quiere amargar la vida a los demás. ¿Son los amargados personas alegres? Diremos que no, porque la realidad nos lo manifiesta claramente El mal no puede generar alegría, porque el hombre busca siempre estar alegre y contento. Diríamos que la esencia del ser humano es la alegría, porque eso es ser feliz.

Y cuando nos esforzamos en ser felices estamos haciendo presente el Reino de Dios en este mundo. Porque donde está Dios está la alegría, la felicidad y la paz. Él ha venido a traernos la paz y a darnos vida en plenitud. Y, por eso, estamos alegres, porque, aunque todavía el camino nos presenta dolor y sufrimiento, el Reino de Dios está presente ya.

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