miércoles, 30 de noviembre de 2016

Ocurre que puedes encontrarte rodeado de personas, pero sentirte sólo. Experimentar compañía no es estar rodeado de muchos otros, sino de muchos tú que se relacionan contigo. Porque sin ti queda desdibujado el yo. La persona humana necesita al tú para sentirse persona.

Y del tú y el yo nace el amor. Sin el amor no se produce la relación. De tal forma que la persona humana es un animal racional en relación. Una relación que nace de su propia necesidad de buscar el bien de los otros y de experimentarse también deseo del bien del otro. Es la expresión del mutuo amor.

Por eso el hombre está llamado a vivir en comunidad. Una comunidad, origen de su creación, porque Dios es comunidad de Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y ser reflejo, creado a su imagen y semejanza, de Dios es amar como el Padre y el Hijo se aman. Y fruto de ese Amor, el Espíritu Santo.

martes, 29 de noviembre de 2016

Por eso, aquellos que se cierran a escuchar la verdad de otros, creyéndose ellos en la verdad, dejan al descubierto su necedad y poca inteligencia. Porque es sabio quien se sabe pequeño y necesitado de escuchar y ver las pequeñas verdades de los otros. Pues así, incluso, descubre su propia sabiduría con respecto a los demás.
                             
Por eso, la verdad solamente llegará a aquellos que saben abajarse y humillarse ante el conocimiento de los otros. Incluso de los pequeños, que por estar más necesitado del saber se abren más fácilmente a las verdades. Y esa es la razón por la que el Evangelio llega y se descubre a los que humildemente se abren esperanzados en encontrar esperanzas de salvación.

Y así es, porque son los pequeños, los privados de libertad, los marginados y necesitados los que necesitan ser curados y también los más propensos a abrirse a la Palabra de Dios. Tratemos, pues, de ser humildes, pequeños y pobres de espíritu y abrirnos a la Palabra de Dios.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Aquel centurión se mueve por amor. Por amor a su siervo busca a Jesús, pues, piensa que Él le puede curar. Su amor le lleva a confiar en Jesús. Y es que cuando tenemos necesidades buscamos respuestas a esas necesidades. Y sólo Uno puede responder a la necesidad de la vida.

No cabe duda que la necesidad de la vida te lleva al encuentro del Señor, porque, Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Pero ese encuentro tiene que estar movido por el amor. El amor que experimentas por alguien que te empuja a buscar a Jesús para que te lo resuelva.

Cuidemos el huerto de nuestro corazón y llénemelos de tierra buena para que dé los frutos que el Señor espera. Una tierra buena abonada con el agua que da la fe y sostiene la llama del amor. Ese amor que movió al Centurión a buscar al Señor.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Con el tiempo, la vida se convierte en rutina y, quizás por mimetismo, terminamos todos haciendo lo mismo. Celebramos sin vivir lo que celebramos y sólo pensamos y deseamos pasarlo bien y disfrutar, sin darnos cuenta que las cosas de este mundo son caducas y con ellas disfrutamos un rato, pero nada más.

Y con tiempo, muchos se cansan de esta vida y aparecen depresiones, locuras y disparates. La conciencia de ver el final de nuestra vida mundana nos asusta y, quizás, nos desquicia. Perdemos el rumbo y nos resignamos en el mejor de los casos a seguir viviendo hasta que Dios quiera.

Nos dormimos e igual no llegamos a despertar. Porque el mundo no es eterno y tiene sus días contados, pero nos ha dormido tanto que perdemos el norte de nuestra vida. Y un día será el final. La pregunta es esta, ¿cómo o dónde estaremos ese día? Ese día puede ser la hora de tu muerte o cuando el Señor, si a ti te ha tocado ese momento, decida cumplir su Palabra de su segunda venida.



Nota: Ayer estuve enfermo. Sufrí, el vierne por la noche, lo que llamamos por aquí, un corte de digestión, algo que me sentó mal y estuve todo el sábado en cama y decaído. Eso explica que este espacio de "un pensamiento por la noche" y "frases y pensamientos del día" no se haya, ni reflexionado ni, en consecuencia, publicado. Pero hoy, por la Gracia de Dios, vuelve a salir, y a compartirse con todos aquellos que lo deseen y les pueda ayudar.

viernes, 25 de noviembre de 2016

¿Es posible qué con tanto avance técnico no descubramos la necesidad de prepararnos para el tiempo final de nuestra vida? Porque, sin darnos cuenta pasa el tiempo y no advertimos que también se aproxima con él el día de nuestra hora.

Si advertimos que cuando brotan las hojas verdes se aproxima el cambio de tiempo, ¿cómo es qué no nos damos cuenta que nuestra vida se acaba y llegará también el final de esta vida y el comienzo de la otra, la nueva y verdadera? Algo debe ocurrirnos en nuestros ojos, los del alma, que no vemos nuestra propia realidad.

¿No nos hemos parado a pensar que todas las cosas de este mundo pasarán? Todo es caduco. Sin embargo las palabras del Señor son eternas, no pasarán. Quizás no te lo crees, pero los acontecimientos que observas en el mundo te pueden ayudar a discernir sobre eso.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Leemos muchas cosas profetizadas sobre lo que ocurrirá al final, y eso nos puede asustar, pero lo cristianos debemos confiar en las Palabras del Señor: Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación. Y eso es lo importante y lo que se nos debe quedar en la cabeza: “Nuestra liberación”.
                   
De esta forma mantenemos siempre viva nuestra esperanza, porque todo lo dicho por el Señor ha tenido fiel cumplimiento. Lo último, su Resurrección. Y esto que nos ha dicho se cumplirá. Su Palabra es Palabra de Vida Eterna.

A pesar de  la cruz que se hace presente en nuestra vida y de los nubarrones que aparecen en el horizonte, Tú, Señor, nos sostiene y nos da esperanza para continuar perseverando en el camino. ¿A dónde, si no, iremos, Señor? Sólo Tú eres el único y verdadero Camino, Verdad y Vida.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

La vida de un cristiano fiel a su compromiso de Bautismo es vida de cruz. Es cruz porque como Jesús su vida descubre la verdad y la justicia, y siembra la paz, y el mundo piensa de forma contraria. Busca la mentira y el éxito para ser más que los otros y ganar el mundo.
                  
Ser seguidor de Jesús exige vivir en la verdad, y el mundo en el que vivimos vive en la mentira y el engaño, hasta el punto de matar por ser yo más que tú. Y cuando se desea ser más que el otro, se envidia, de odia y se mata. Así ocurrió con Caín que mata a su hermano Abel.

Tratemos de vivir injertados en el Espíritu Santo para poder vencer al mundo y vivir en la verdad aceptando la cruz que nos toque vivir en nuestra vida. Una cruz que nos llevará a la única y verdadera Cruz, la Cruz liberadora del Redentor, nuestro Señor Jesús.