domingo, 30 de abril de 2017

Recuerdo que una persona amiga me decía, siempre que llegaba alguien desconocido para él, ¿quién es este? Y, dependiendo de su carta de presentación eran aceptadas mejor o peor sus palabras. Todos tenemos, más o menos, experiencia de este tipo.

El Evangelio de hoy nos retrata esa estampa típica en nuestra vida. Jesús pasa por ese filtro de los de su pueblo y ambiente. Es cacheado y examinado, y su origen y Curriculum no alcanza el aprobado. Es, al parecer, un simple carpintero, hijo de carpintero. E hija de María, la que vive entre nosotros. Pobre, sencilla y humilde.

¿Quién es, pues, éste? ¿De dónde le viene esa sabiduría? Es fácil comprender ese adagio y profecía que el mismo Jesús dice: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». De alguna manera todos lo hemos experimentado en nuestras propias carnes. Nuestras palabras son siempre mejor acogidas fuera de nuestro pueblo.

sábado, 29 de abril de 2017

Los adelantos y progresos del mundo ensoberbecen al hombre. Se cree capacitado para dirigir su propio destino y construye su torre de Babel. Y rechaza la presencia de Dios. Se dice no necesitarla y se cierra a toda sabiduría que venga de lo alto.

Es de sentido común que Dios revele su sabiduría a los pequeños, pues los que se creen grande la rechazan. Por lo tanto, la oculta a sabios e inteligentes entregándosela a los sencillos, humildes y pobres, pues son los que están abiertos a recibirla.

Son los pobres los que, necesitados de todo, se abandonan en los brazos de su Padre Dios y abren sus corazones a su Sabiduría. En Él buscan el descanso, la paz y la esperanza de encontrar la verdadera Sabiduría, el único y verdadero camino que les lleve a la Vida Eterna.

viernes, 28 de abril de 2017

Y te ves impotente ante tanta tragedia y tanto desorden, que muchos aprovechan como oportunidad para beneficiarse a costa del sufrimiento de otros. En ese espectro social, los cristianos tenemos que ser sensibles y tender nuestra mano. Y lo estamos haciendo. Posiblemente, unos más que otros, pero todos son necesarios para resistir y cambiar la situación.

Hay que colaborar desde nuestras capacidades y medios. Desde nuestras comunidades y parroquias y con los medios que cada uno tengan. Tendremos que repartir nuestro pan, partiéndonos, compartiéndonos y repartiéndonos, con nuestro esfuerzo y posibilidades. Y también con nuestras oraciones.

Pongamos nuestros cinco panes y peces, y el Señor pondrá lo que resta para dar de comer a todos los que pasan hambre y  sed, tanto material como espiritual. Confiemos en el Señor y demos nuestro humilde cesto con lo que tengamos a nuestro alcance. El Señor se encargará de lo que falte.

jueves, 27 de abril de 2017

De lo único y verdaderamente importante nos habla hoy el Evangelio. Jesús nos dice que levantemos la mirada y miremos hacia lo alto, porque es de lo alto de donde viene la verdadera sabiduría y nuestra salvación. Todo lo de aquí abajo está llamado a la muerte, pero lo de arriba huele a Vida Eterna.

Por lo tanto, levantemos la mirada y escuchemos la sabiduría de Dios. En ella está nuestra liberación y salvación. El que cree en el Hijo, enviado por Dios, tendrá Vida Eterna. Y eso es lo único y verdadero. Todo lo demás, por experiencia, sabemos que se queda aquí.

Y no sólo que se queda aquí, sino que se corrompe y desaparece. Nada de lo de aquí abajo es eterno. Todo perece. La única salvación del hombre viene de lo alto, y es ahí donde debemos poner nuestra mirada y nuestro esfuerzo. Porque este mundo es un mundo caduco, y el hombre está llamado al mundo de la Vida Eterna.

miércoles, 26 de abril de 2017

Cuando alguien cumple con la ley y su comportamiento es digno y honrado, estamos delante de alguien que se hace ejemplo para los demás. En ese sentido decimos que es icono y testimonio vivo para ser imitado y destacado. Y eso se hace desde la humildad y la sencillez.

No es cuestión de ser héroe ni hacer cosas extraordinarias, sino simplemente cumplir, con sencillez y humildad, con tus obligaciones y responsabilidades. A pesar de que sean sencillas y simples. Es la buena intención y la autenticidad de tus hechos los que dan valor a tus actos y a tu vida.

Sin lugar a duda, la Palabra de Dios da sentido a todo eso, y en ella encuentras la Verdad, el Camino y la Vida. Y le da sentido y buen sabor, haciéndola alegre, justa y verdadera. Es entonces cuando decimos que eres sal y luz, porque con tu vida y viviendo según la Palabra alumbra y das sabor alegre a todos aquellos que caminan a tu lado.

martes, 25 de abril de 2017

No tendría sentido que Jesús, nuestro Señor, después de estar tres años con nosotros y hacer tantas cosas buenas, curar a muchas personas y hasta resucitar a algunos, se guarde esa noticia y mensaje de salvación para sí mismo. Y que no preparase un grupo para que continuase esa labor.

Sería algo incomprensible y sin posible explicación. Jesús viene a proclamarnos una Buena Noticia. Tan buena que es lo que, en lo más profundo de nuestro ser, está escrito. Todos buscamos la felicidad eterna, y es, precisamente eso, lo que nos viene, de parte de su Padre, a proponer y regalar Jesús.

Por todo ello, constituida la comunidad, les envía a proclamar lo que Él había ya proclamado: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará ». Y así se ha hecho hasta nuestros días.

lunes, 24 de abril de 2017

Nuestra forma de actuar esconde nuestra fe. Tratamos de disimular y de que no nos vean. Nuestros actos no manifiesta nuestra fe, así que no transparentamos lo que creemos. De esta manera, en una sociedad mayoritaria se aprueban leyes que van contra el derecho a la vida y los derechos humanos.

No se nota para nada nuestro cristianismo, y menos la consecuencia y resultado de nuestra fe. Utilizamos la noche para ocultarnos o pasar desapercibido. La noche puede ser el anonimato, el quedarnos desdibujado y disperso entre la multitud y el permanecer en silencio ante los signos anticristianos.

No se experimenta el voto católico, y se aprueban leyes que atenta contra la Voluntad de Dios. ¿Dónde se esconde los cristianos? En una sociedad eminentemente católica no se percibe esa catolicidad. Luego, una de dos, o hemos dejado de serlo, o presentamos dos caras, una religiosa concretada en actos litúrgicos, y  otra práctica, diferente y aplicada a la sociedad en la que vivimos.