martes, 30 de abril de 2019

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Al hombre y la mujer les cuesta obedecer. Ya sucedió con nuestros primeros padres cuando se rebelaron contra el mandato de Dios, pero sigue sucediendo en cada momento que nos rebelamos o somos indiferentes a los impulsos del Espíritu Santo.

No queremos saber nada del Espíritu Santo y obedecemos nuestros propios impulsos siguiendo nuestras apetencias e intereses sin sopesar ni reflexionar sobre lo que el Espíritu Santo nos pueda indicar. Es más, lo ignoramos y le cerramos las puertas de nuestro corazón.

Corresponder al compromiso de nuestro bautismo es dejar que el Espíritu Santo gobierne nuestra vida. Primero, porque sabe más que nosotros y porque busca nuestro bien; segundo, porque es el único que puede guiarnos por el verdadero camino que conduce a la Casa del Padre.

lunes, 29 de abril de 2019

Resultado de imagen de Mt 11,25-30
Jesús es el perfil que buscamos y a quien tratamos de imitar. Y Él da gracias al Padre porque de Él ha recibido todo. Ahora, ¿damos gracias nosotros por haber recibido todo de nuestro Padre Dios? Jesús se despoja de toda soberbia, de todo poder y se abaja haciéndose humilde y manso.

Así que nosotros de tratar de imitarle necesitaremos fijarnos en El para tratar de ser humilde y manso como lo es Él. Y esas son las actitudes que tenemos que ejercitar y guardar para recibir al Espíritu y conocer al Señor. No imitamos a los de este mundo sino al Señor, Camino, Verdad y Vida.

Por eso, seamos humildes y no creamos que son nuestros conocimiento y formación de donde nos viene la sabiduría, sino de y por la Gracia de Dios. Perseveremos en sostenernos unidos al Señor para, de Él, recibir la sabiduría, la fortaleza y la luz de comprender su Palabra, descansar y creer en Él.

domingo, 28 de abril de 2019


Resultado de imagen de Jn 20,19-31En más de una ocasión hemos oído decir: “Si no lo veo no lo creo”, y esa frase encierra cierta incapacidad para comprender. Porque, lo que no se comprende difícilmente se puede creer, e incluso, viéndolo se nos hace difícil creerlo.

Observamos eso en los apóstoles. No entendían lo de la resurrección de Jesús y, a pesar de convivir con Él tres años y ver todas sus obras, su naturaleza humana se resistían a creerlo. Llegado el caso ocurrió de forma explícita con Tomás.

Y también ocurre con nosotros. Hemos recibido el testimonio de los apóstoles y los sacramentos a través de la Iglesia, continuadora de su misión. Compartimos nuestra fe en la comunidad parroquial y, sin embargo, nuestra fe es incipiente y falta de compromiso y profundidad. Pidamos la Gracia de que se fortalezca y aumente.

sábado, 27 de abril de 2019

Resultado de imagen de Mc 16,9-15 visto por Fano
No cabe duda que el anuncio de la Buena Noticia de salvación la hemos recibido de los apóstoles. Si ellos no la hubiesen anunciado, tal y como los envió Jesús, nosotros no lo hubiésemos conocido. Por tanto, también otros dependerán de nosotros el poder conocerla.

Pero, para comunicar una Buena Noticia de salvación hay primero que creer en ella, pues sería contradictorio anuncia y proclamar algo en lo que no se cree. Por tanto, creer que Jesús ha Resucitado es la cuestión. Testimonios y razones hay suficientes para creer.

Pero, sin embargo, la fe no se basa en conocimientos ni tampoco en razones sino en la confianza que deposita en Alguien en el que crees ciegamente porque su Palabra siempre se cumple y porque habla en Verdad y Justicia y sus Obras lo descubren como Camino, Verdad y Vida.

viernes, 26 de abril de 2019

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Los apóstoles tuvieron una experiencia que les ayuda a confiar y tener fe en Jesús. Después de estar bregando toda la noche en aquel mar de Tiberíades y no poder pescar nada, ver asombrados que obedeciendo a Jesús y haciendo lo que les dice sus redes quedan repletas de peces.

Jesús les demuestra que Él está por encima de las leyes de la naturaleza y que tiene poder para hacer que su Palabra se cumpla. Jesús, en una palabra, les demuestra que es el enviado, el Mesías, el Hijo de Dios Vivo.

Y los apóstoles reaccionan dándose cuenta de quién es. Es Juan el primero que le reconoce y lo transmite. Es Pedro, como siempre, el primero en reaccionar y se lanza al mar. Sin embargo, la sorpresa les deja paralizados y no se atreven a preguntarle. Sucede que también a nosotros nos deja mudo ante los demás y no damos el testimonio esperado.

jueves, 25 de abril de 2019

Resultado de imagen de Lc 24,35-48
No es fácil para cada uno de nosotros tener una experiencia clara y firme sobre la Persona de Jesús. Nuestra naturaleza está herida y nos nubla la mente y la vista, y quizás no nos damos cuenta de la presencia del Señor en nuestras vidas.

Sabemos que los apóstoles no le reconocían cuando se presentaba ante ellos. Posiblemente, a nosotros nos ocurra igual, pero eso nos debe ayudar a no desesperar sino a insistir en querer verle y escucharle. A pesar de nuestra torpeza y dificultar para comprender.

Él nos lo ha dicho: pidan y se les dará; llamen y se les abrirá; busque y encontraran. Y si nos lo ha sugerido es porque quiere ayudarnos y darnos todo aquello que le pidamos para nuestro bien y para poder encontrarnos con Él. Porque, es Él quien nos busca y nos ha venido a salvar.

miércoles, 24 de abril de 2019

Resultado de imagen de Lc 24,13-35
En muchos momentos de nuestras vidas quedamos decepcionados y, o caemos en una profunda depresión o emprendemos el regreso de camino al pasado, a refugiarnos en lo anteriormente vivido y a tratar de olvidarnos de lo acontecido últimamente. Así transcurría el regreso a Emaús de aquellos dos decepcionados discípulos al ver que estaban en el tercer día y no ocurría nada.

Esa misma experiencia nos puede suceder a nosotros. Y de hecho nos sucede. No estamos muy convencidos de que Jesús haya resucitado. Sí, algunos dicen que lo sienten y experimentan, pero eso no basta. Necesitamos un encuentro y una experiencia de resurrección. Ni siquiera lo de las mujeres y discípulos que vieron la tumba vacía no llega a convencerles.

No cabe duda que necesitamos mucha paciencia y perseverancia. Pronto nos cansamos y nos rendimos a las comodidades y seducciones de este mundo. Se está más cómodo en Egipto que caminando por el desierto. Sin embargo, hay momentos que la Palabra nos activa y nos enciende el corazón. Hay momentos de entusiasmo y de alegría que nos impulsa al regreso, a volver al grupo y a compartir nuestra fe. Dejémonos llevar por ese impulso que nos llena de paz y gozo.