jueves, 24 de junio de 2021

 

No olvidemos que la misión a la que cada cual ha sido llamado, no la podemos cumplir sin contar con la Gracia de Dios. Fijándonos en Juan el bautista, vemos que él se preparó y, retirado al desierto, fue fortaleciéndose para cumplir con la misión encomendada.

Posiblemente nosotros tengamos que hacer lo mismo. No podemos responder a la llamada del Señor contando con solo nuestras fuerzas. Necesitamos la Gracia de Dios y también nuestra disponibilidad a alimentarnos y prepararnos poniéndonos en manos de su Espíritu.

El mismo Jesús lo hizo antes de empezar su obra retirándose al desierto, y luego en cada momento de su Vida en relación con su Padre del Cielo. ¿Cómo esperamos nosotros prepararnos, luchar y fortalecernos para caminar por este mar de tentaciones y seducciones que nos pone este mundo?

miércoles, 23 de junio de 2021

 

Dentro de cada cual hay una cosecha de frutos, que puede ser buena o mala. Frutos que se cultivan dentro, en nuestro corazón, y que repercuten exteriormente, Frutos que no se ven a simple vista, pero, en relación con la persona afloran al poco tiempo.

La soberbia, la avaricia, la venganza… entre los malos. La bondad, la humildad, la generosidad, solidaridad…entre los buenos. Todo depende de nuestra actitud y de nuestra verdad. Esa será el agua de regadío y el abono que los alimentará. Nuestras buenas obras hablarán de nosotros.

Es posible que tus buenas obras – frutos exteriores - te presenten como una buena persona y hablen bien de ti, pero, recuerda que tus frutos interiores – antes mencionados – tarde o temprano te delataran si realmente no son los que tú has presentado en tus apariencias. Y te mostrarán tal como eres.

martes, 22 de junio de 2021

 

En muchos momentos y circunstancias hablamos de igualdad, pero, ¿tratamos a los demás de la misma manera que deseo que me traten a mí? Esa es la cuestión y en la que donde debemos poner todo nuestro esfuerzo. Sobre todo, contando con la ayuda del Espíritu Santo.

Y la experiencia nos descubre que la tarea no es fácil. Al contrario, no solo es difícil sino imposible para nosotros solos. Necesitamos caminar y esforzarnos injertados en el Espíritu Santo, que para eso desciende sobre nosotros en el momento de nuestro bautizo.

Esa es la puerta estrecha de la que Jesús nos habla hoy en el Evangelio. La lucha contra nosotros mismos – soberbia – avaricia – egoísmos…etc – y también contra las tentaciones y seducciones que nos propone el mundo, demonio y carne, que nos tientan a entrar por la puerta ancha y espaciosa.

lunes, 21 de junio de 2021

 

Una buena obra no puede ser realizada sin misericordia. Es posible que no lo advirtamos, pero, escondido en el dar y perdonar, se esconde una actitud misericordiosa que te será devuelta a la hora de tu juicio. Y en ese sentido hay muchas obras con las que seremos sorprendidos en nuestra hora final.

Vamos, aunque no lo advirtamos, en la misma barca, y eso nos compromete a ser misericordiosos unos con otros. Es la Voluntad de Dios, porque, Él es el Creador y así lo ha decidido. Y, para eso, para descubrirnos su Plan de Salvación, envió a su Hijo para revelárnoslo. 

Y el resultado es concluyente, vivir en actitud de misericordia como nuestro Padre actúa con nosotros. Por su Misericordia gozamos de una oportunidad gloriosa de salvarnos. El Padrenuestro que nos enseña Jesús nos lo recuerda a cada momento. Eres perdonado en la medida que tú te abres a perdonar

domingo, 20 de junio de 2021

 

Nuestra vida es como una barca que navega por el mar. Y, el sentido común nos dice que debe haber un rumbo. Una barca sin rumbo va a la deriva quedando sometida a merced de las tempestades y tormentas. Son esos momentos en los que nuestra alma busca desesperadamente auxilio.

Solo Jesús, el Hijo de Dios, somete a los vientos y mares que se levantan furiosos como elementos rebeldes que protestan pidiendo su salario o recompensa. ¿Quién eres Tú a quien los vientos y mares obedecen?, se preguntan sus discípulos.

También nosotros nos hacemos esa misma pregunta, y queremos responderla siguiéndote, Señor, y escuchando tu Palabra. En ella buscamos respuestas a esa pregunta de saber quién eres. Porque, solo Tú, Señor, tienes Palabra de Vida Eterna. Aumenta nuestra fe.