viernes, 29 de julio de 2016



Cuando amas experimentas que tienes que perder tiempo, dejar este negocio o abandonar aquella práctica, porque la persona amada necesita de tu tiempo y de tu actividad. Y no puedes hacer dos cosas a la vez. Por eso te planteas donde está el verdadero valor de la vida o, dicho de otra forma, de las personas.
                       
No son las personas objetos productivos, ni tampoco son mejores porque mucho produzcan. Ese afán productivo esclaviza. Así hay muchos niños en el mundo subdesarrollado que son explotados y tratados como esclavos. Se confunde el verdadero valor y dignidad de la persona.

Jesús de Nazaret pone las cosas en su sitio y viendo a Marta tan atareada y preocupada le dice que no es esa, aunque quizás necesaria, la mejor parte. Sino que la que ha escogido María tiene mayor importancia, porque tras la escucha de la Palabra de Dios entendemos el verdadero valor de las cosas de este mundo. Pues, lo importante es atesorar tesoros que prevalezcan para la Vida Eterna.

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