viernes, 23 de septiembre de 2016



Posiblemente, Jesús no quiere que se diga que es el Mesías enviado para que nadie se sienta atraído por sus milagros y obras. No quiere seducirte con su poder, porque eso le sería muy fácil. Quieres que seas libre y, por amor, decidas seguirle. Porque Él es la Verdad que buscas, y también el Camino y la Vida. O quizás porque todavía no había llegado su hora y no era el momento.

Un Jesús humilde, sencillo y pobre, desprovisto de todo poder no encanta a nadie. Herodes se desilusiona cuando lo tiene delante de él. Y todos se mofan y ríen. Jesús se presenta despojado de su dignidad y condición divina. Quiere que tú decidas por amor y en verdad y justicia. 

Y realmente nos cuesta. Necesitamos la fe y abrirnos a la acción del Espíritu Santo. Nos identificamos con Jesús, pero eso no nos basta. Necesitamos la fuerza del Espíritu Santo, para asistidos por Él vencer al pecado y en libertad optar por el Señor.

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