martes, 3 de enero de 2017

Muchas veces queremos ser lo que no somos ni para lo que hemos sido creados. Todos no valemos para lo mismo, ni todos podemos ser lo mismo. Habrá quienes sirvan para una cosa y otros para otras. El Señor reparte los dones, 1ª Corintio 12, 8-10, y cada uno debe contentarse con lo que se le ha dado.

Por eso, es muy importante ser humilde y hacer lo que puedes y sabes hacer, sin pretender ser más de lo que no puedes ser. Precisamente en eso consiste la humildad, en usar los dones y capacidades que has recibido del Señor sabiéndote instrumento de su Caridad y Misericordia.

Pongámonos en Manos del Espíritu de Dios y, confiados en su Bondad y Misericordia, llenos de paciencia y humildad, estemos disponibles para con alegría, gozo y entusiasmo dar testimonio de su Amor y Misericordia.

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