El deseo de acercarnos
al Señor nos exige primero que nos acerquemos a quienes hemos herido en actitud
de misericordia. Es una gran ocasión para darle un fuerte abrazo también al
Señor.
Sí, Dios está en mi
vida. Por su Gracia he terminado un libro cuyo título es ese: “Dios está en tu
vida”, y hablo de esas experiencias diarias en las que descubres la presencia
de Dios en cada instante de tu vida. Sí, cierto, Dios está en mi vida.
La Cuaresma es tiempo propicio para examinar el corazón, las intenciones y nuestras relaciones. Es también el horizonte de sanación y la reconciliación, porque la disposición a curar heridas vale tanto como las ofrendas y oraciones.
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