María nos señala el
camino. Un camino que recorrió sin exigir pruebas, confiando en la Palabra de
Dios. ¡Y nosotros!, ¿estamos dispuestos a dar nuestro sí?
Señor, toda mi vida está
apoyada en Ti. Tú eres el Tesoro que noche y día busco con todas mis fuerzas y
deseos, con la asistencia del Espíritu Santo, al que le pido sabiduría y
fortaleza para encontrarte y no separarme de Ti.
No es un camino fácil ni cómodo, pero sí lleno de esperanza. Porque en esa invitación —aparentemente exigente— se esconde lo que más anhelamos: la verdadera felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.