lunes, 15 de septiembre de 2014



A veces tus planes se ven alterados y trastocan tus compromisos inmediatos. Es el caso de esta noche, donde una visita inesperada me ha impedido cumplir con este compromiso breve de la reflexión vespertina. Ocurre igual en la vida, tus planes son alterados y depende de ti el aceptarlos o no.

Eso le ocurrió a María. Dios la eligió para ser la Madre de su hijo y, a pesar de tener otros planes, María dijo "Sí" a la Voluntad de Dios en ella. Y Jesús, el Hijo de Dios hecho Hombre, nació de María para, por su Muerte en la Cruz, pagar por nuestros pecados y salvarnos.

Demos gracia a María que con su Sí ha permitido que el Hijo del Hombre, por amor, pagará por nuestros pecados y consiguiera para Dios nuestra salvación. Ahora depende de ti y de mí, como hizo María, de decirle al Señor "Sí".

sábado, 13 de septiembre de 2014



La vida, por experiencia, sabemos que tiene momentos hermosos y momentos tristes. ¡Y no para todos! Para muchos la vida es más triste que hermosa. Todo depende de ti y de tus circunstancias, que a veces son insuperables o ajenas a tus deseos.

Pero la realidad es que tanto la alegría como la tristeza forman parte de nuestra vida y nos acompañan durante el recorrido de nuestra vida. La cuestión es gozar de las alegrías y aceptar las tristezas, no porque las queramos sino porque a través de ellas crecemos y mejoramos, sobre todo, espiritualmente.

Y, ¡claro!, caminando junto al Señor todas esas alegrías y tristezas son, mejor vividas y aceptadas. Porque sólo Él da sentido a nuestra vida.

viernes, 12 de septiembre de 2014



Lo que no se tiene no se puede dar. Así, la fe, don de Dios, la tenemos que pedir, pero nunca la podemos dar porque sólo pertenece a Dios darla. De la misma manera, si en nuestro corazón hay semilla buena, daremos buenos frutos. Si mala, daremos malos frutos.

Sólo podemos dar de aquello que tenemos, y será bueno o malo según lo que se plante en nuestro corazón sea bueno o malo. Por eso conviene llenar nuestro corazón de buenas semillas que sólo den buenos frutos.

Sería bueno no apartarnos del buen Sembrador, porque sólo el que es Infinitamente Bueno puede plantar en nuestros corazones buenas semillas.


jueves, 11 de septiembre de 2014



En el camino de tu vida experimentas que en algún momento debes pararte, y, de nuevo, al volver a empezar descubres que tienes que elegir. Tomar un camino u otro siempre implica una elección, y no siempre estamos acertado o preparado para tomarla.

Ver con claridad el camino que tienes que tomar significa caminar en la luz, porque sólo en la verdadera Luz puedes encontrar el verdadero camino que nos conduce al lugar que todos buscamos, pues al final todos buscamos lo mismo, la felicidad eterna.

Y esa es la Luz que deseamos y buscamos, la que nos conduce al gozo de vivir eternamente en la presencia del Señor.

miércoles, 10 de septiembre de 2014





Necesitamos ser humilde, pero muy humildes para empeñarnos en la loable tarea de amar. Porque no hay empeño mejor, ni tarea mejor. Es más, hemos sido creados para amar.

 Y amar sobre todo a los que más lo necesiten y no puedan pagar, preferiblemente a nuestros propios enemigos, porque ellos darán la verdadera medida del verdadero amor.

Seamos humildes hasta el punto de abrir los ojos para, iluminados en el Espíritu Santo, poder guiar a aquellos otros que permanezcan ciegos.

martes, 9 de septiembre de 2014



Cuando eres o te sientes pobres estás en situación de pedir y también de recibir. Sólo acepta aquel que se considera pobre, y por lo tanto, necesitado. Y, también, siendo pobre experimentas y sientes la necesidad de compartir lo poco o mucho que has recibido.

Porque pobre es aquel que descubre que lo que tiene lo ha recibido y que con su esfuerzo se abre a la generosidad de compartirlo con los que menos tienen y más necesitan.

Por eso, sólo cuando te experimentas y descubres pobre, estás en el camino de encontrarte con el Señor y descubrir el gozo y la felicidad eterna.

lunes, 8 de septiembre de 2014



No parece fácil orar. Entre otras cosas porque es difícil saber pedir y descubrir nuestras prioridades en necesidades. Somos grandes pecadores y tenemos mucho que arreglar. 

¡Tanto que quizás el mayor descubrimiento es no saber por dónde empezar o descubrir que nosotros solos no podemos arreglarnos! Eso nos invita y anima a orar.

Quizás la mejor forma es no pronunciar palabra alguna y mostrar nuestra transparente miseria. El Padre nuestro refleja muy bien esa nuestra realidad.