viernes, 12 de septiembre de 2014



Lo que no se tiene no se puede dar. Así, la fe, don de Dios, la tenemos que pedir, pero nunca la podemos dar porque sólo pertenece a Dios darla. De la misma manera, si en nuestro corazón hay semilla buena, daremos buenos frutos. Si mala, daremos malos frutos.

Sólo podemos dar de aquello que tenemos, y será bueno o malo según lo que se plante en nuestro corazón sea bueno o malo. Por eso conviene llenar nuestro corazón de buenas semillas que sólo den buenos frutos.

Sería bueno no apartarnos del buen Sembrador, porque sólo el que es Infinitamente Bueno puede plantar en nuestros corazones buenas semillas.


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