viernes, 7 de abril de 2017

Han pasado veinte siglos y vivimos en el veintiuno. Concretamente 2016 años, tres meses y casi siete días desde su nacimiento. Y Jesús sigue estando amenazado. Se le persigue porque se ha manifestado como el Dios que se ha hecho Hombre para, entre los hombres, ofrecerles la salvación.

No se entiende, pero tampoco se escucha. No se miran sus obras ni sus milagros. Se han cerrado los ojos y no se ve sino el rechazo y el quitarlo del medio. No ven sino su Ley y se agarran a sus tradiciones y normas. Su idea del Mesías está formada dentro de ellos, a su manera, y no admiten otra.

A pesar de los esfuerzos que hace Jesús, sus criterios no cambian. No quieren cambiar. Están ofuscados, sometidos y doblegados por la soberbia y no ven la luz. Tienen ojos, pero no ven; tienen oídos, pero no oyen. Y es que sin la fe nada se puede creer. Necesariamente, la fe se hace necesaria e imprescindible. 

jueves, 6 de abril de 2017

La vida, salvo raras excepciones, no es para un día. Y, por poco tiempo que tengamos de vida, siempre dejaremos huellas de nuestro amor. En y con esa medida seremos también nosotros medidos. Por lo tanto, nuestra esperanza se apoya en la expresión y obras de nuestro amor.

Porque la promesa de Jesús está en íntima relación con el amor. Si amas, crees, y si crees en el Amor que Él te da y así lo transmites a los demás, tendrás Vida Eterna. No hay ninguna forma de ocultarlo o aparentarlo. El amor se ve, se nota y se toca. Está, es, o, no está y no es.

Jesús nos lo deja muy claro. Y el mejor camino es confiar en Él. La reflexión está clara, del mundo no podemos esperar nada que nos dé la vida eterna. Sólo Jesús nos la garantiza: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás».

miércoles, 5 de abril de 2017

Pero, ante tal realidad, el hombre no se detiene y se cree libre. Libre porque ha nacido en un estado de derecho y puede moverse libremente, por lo menos interiormente, de pensamiento y de intenciones. Sin embargo, pronto descubre que tus actos están fiscalizados y sometidos a unos hábitos, apegos o apetencias.
                                                  
Pero, también regulados por unas leyes que prohíben tus movimientos. Es cuando descubres que, simplemente, ser libre es tratar de hacer el bien. Es lo único que no está prohibido, aunque, sorprendentemente, Jesús pasó haciendo el bien y fue condenado precisamente por eso.

Quedas perplejo y sorprendido. ¿Cómo se puede castigar hacer el bien? Luego, reflexionas y experimentas que tus inclinaciones, tus pecados, tu soberbia, tu envidia y pasiones someten tu voluntad y tu libertad, y conviertes el bien por mal.

martes, 4 de abril de 2017

A pesar de todo lo que la vida te dé, en cuanto a felicidad, alegría y paz, llegarán momentos de incertidumbre, de tristeza y de sufrimientos. Todos, ahora o después, tendremos que morir, y eso supone instantes de dolor y sufrimientos. La vida necesita prepararnos para los momentos decisivos del viaje al otro mundo.

Vivir de manera indiferente, despreocupada y gritar -“la luz que va delante es la que alumbra”– es engañarnos, porque lo pasado no alumbra. Alumbra el presente. Y el presente si ilumina el futuro. Ese futuro que tenemos escrito en nuestro corazón, pero que no, en muchos casos, queremos conocer.

Y lo irremediable es que, quieras o no, llegará. Y dependerá de que tengas tu lámpara bien provista de aceite y tu alcuza llena para que puedas proveerte de toda el aceite que necesita tu lámpara y mantener así tu vida bien alumbrada para cuando se te muestre el camino a la eternidad.

lunes, 3 de abril de 2017

La estampa que el Evangelio nos presenta hoy viene a descubrirnos esa cruda realidad. Los hombres, pecadores y causas directas e indirectas de los pecados de aquella mujer, la presentan a Jesús para enfrentarlo a la ley de Moisés. Buscas causas para acusarle.

Jesús, que ve la intención de aquellos hombres, hace pausa, se inclina y espera pacientemente. Aguarda el momento para responder a sus insistencias. Y les descubre su relación con los pecados de aquella mujer. Todos somos pecadores, y quienes se crean limpios que arrojen la primera piedra.

Al parecer todos cayeron en la cuenta de sus pecados y, empezando por los más viejos, todos fueron abandonando aquel lugar. Y es que todos somos pecadores y estamos necesitados de redención, perdón y misericordia.

domingo, 2 de abril de 2017

No hay mayor regalo que la propia vida. Sabemos cómo se produce y de donde nace, pero no sabemos por qué y cómo. Si, conocemos la vida y su concepción, y los protagonistas que la fecunda, pero como la semilla, ¿quién la fabricó? Se nos hace un misterio inexplicable.

Mucho podemos, como aquellos fariseos y escribas, justificar y alegar, pero el don de la vida es un misterio y sólo, quien es capaz de crearla y hacerla vivir será quien la puede también donar y regalar. La vida es nuestro mayor regalo. Se nos ha dado para también transmitirla y cuidarla, y, sobre todo, para amarla.

Y la amamos cuando la cuidamos, la protegemos y la transmitimos. Y cuando somos capaces de darla por el bien de todos. En eso consiste el amor. En estar dispuesto a dar la vida por el otro. Así nos lo dice Jesús, y así también lo hizo. Nos la regala y nos la defiende y nos la promete hacerla eterna en gozo y felicidad.

sábado, 1 de abril de 2017

La primera aparición de Jesús como el enviado es en el río Jordán, y lo avala su Padre, -Mt 3, 17-. Más tarde, en el Tabor, Jesús confirma sus orígenes y su envío, al transfigurarse y aparecer con Moisés y Elías, -Mt 17, 1-9-, y luego lo testimonian las Escrituras.

Sin embargo, nuestra soberbia es tan poderosa que nos oculta la verdad y distorsiona la realidad. No le vemos, teniéndole presente ante nuestros ojos. Buscamos justificarnos y, sin conocerle, nos auto engañamos para rechazarle. No nos fiamos de su Palabra y de sus Obras.

Pero, lo peor no es eso, sino que no le escuchamos ni tampoco nos acercamos a conocerle y a ver que nos dice y nos propone. Necesitamos tiempo para reflexionar y escuchar antes de decidir, Porque, Jesús, lo que nos propone es la felicidad eterna. Precisamente lo que busca el hombre. ¿No te interesa?