sábado, 7 de octubre de 2017

María vivía en esa esperanza de salvación que todo hombre experimenta. Pero, María, creía profundamente y estaba abierta a la acción de Dios. En esa actitud, Dios la eligió para que fuese su Madre, y María, creyó y acepto el reto de ser su esclava y vivir en su Voluntad.

La pregunta es muy simple: ¿Aceptamos también nosotros la llamada del Señor que comienza en nuestro Bautismo? ¿Creemos que Jesús nos llama y que, en Él, podemos experimentar nuestra salvación? Salvación que consiste en liberarnos de las esclavitudes que nos somete el pecado en este mundo

Porque no somos libres. Tenemos muchos apegos, dependencias, sometimientos, y responsabilidades que nos obligan a veces a actuar contra la verdad. Y muchas flaquezas que nos impiden ser como realmente queremos ser. Experimentar eso es tomar conciencia de que sólo en el Señor podemos alcanzar la verdadera libertad.

viernes, 6 de octubre de 2017

Sin lugar a duda, la vida nos ha sido dada para vivirla, pero vivirla en verdad, justicia y solidaridad. Eso quiere decir que, la vida no es absolutamente nuestra, sino que se nos ha regalado para que, con ella, hagamos y construyamos un mundo mejor.

Eso significa que debemos de pensar, no sólo en nosotros, sino también en los demás. Todo los talentos y cualidades que hemos recibidos, no lo han sido para utilizarla sólo para nosotros, sino para compartirlas con los demás. Tu vida está para hacer el bien, y de todo el que omitas serás responsable.

Por eso debemos estar muy atentos a descubrir todo lo que hemos recibido. Y eso se hace en el esfuerzo de compartir. Uno descubre que es lo que hace de bueno y lo que puede hacer. Así va desvelando todo aquello que Dios le ha dado para compartirlo con los demás.

jueves, 5 de octubre de 2017

La tierra que el hombre ha recibido de Dios ha ido perdiendo fuerza. Los avances de la ciencia le han permitido someter y controlar mejor la tierra y manejar su fertilidad a su antojo. Así, el hombre ha ido perdiendo su dependencia de Dios y se ha olvidado de Él.

Sin embargo, la vida no está en manos del hombre y su necedad –pecado- le lleva a rebelarse contra Dios. Ha sucedido muchas veces, y el hombre se pierde por su auto-suficiencia y la necesidad de darle gracias por todo lo que ha recibido y recibe cada día.

Hoy, Jesús, en el Evangelio, nos recuerda esa necesidad, porque, sin Dios y su Gracia, el hombre se pierde y se malogra. Su deseo de felicidad y eternidad no está sino en Dios. Creador de todo lo que existe y que el hombre no conoce, sino lo poco que ve. Tratemos de buscar la sabiduría del Cielo, que nos descubrirá el camino para llegar a Él.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Sucede que en nuestra vida confundimos el seguimiento con el cumplimiento. Reducimos nuestra fe en unos cumplimientos que nada tienen que ver con nuestra vida. Todo se reduce a cumplir, pero no porque se trata de acercarnos al Señor y desear dejarnos convertir por Él, sino, simplemente un precepto que hay que cumplir.

Quizás, muchas misas dominicales son simples cumplimientos y preceptos, pero no son expresiones de fe y de alabanza a Dios. Quizás, muchas misas dominicales son causa de un precepto que hay que cumplir, pero no tengo conciencia de un Dios que me quiere salvar y me llama a trabajar en su Viña. Posiblemente me atrevería a decir que situados así estamos con el arado en la mano y la mirada hacia atrás.

Y ya conoces la respuesta del Señor ante esta postura o actitud. Sólo le vale la de seguir sin vacilar, sin mirar hacia atrás. Sólo le vale aquellos que confían y son perseverantes. A pesar de sus debilidades y tropiezos, pero siempre adelante, junto al Señor y confiando en su Espíritu y su Gracia.

martes, 3 de octubre de 2017

¿Tenemos nosotros nuestra decisión en la vida firme y decidida? Porque, de ser así, nuestro camino será más firme y decidido. En nuestra decisión ha tomado parte el Espíritu Santo, pues Él no es ajeno a nuestras decisiones y participa con nosotros en ellas fortaleciéndonos y asistiéndonos.

Pero, ¡cuidado!, porque también podemos estar en el lado contrario. Quizás seamos samaritanos que rechazamos su disponibilidad de pernoctar en nuestros corazones. No le acogemos porque va a Jerusalén, ¿nos recuerda algo eso? Quizás también nosotros le rechazamos porque no nos gusta algo de su Iglesia o de sus discípulos.

Podemos estar en esas actitudes y hasta arremeter como Santiago y Juan contra aquellos que rechazan acoger al Señor y no son de los nuestros. ¿Qué nos dice Jesús?  El Evangelio termina diciendo: Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo.

lunes, 2 de octubre de 2017

Es el débil el que genera más amor de los demás. Y experimentamos que cuanto más debilidad, más amor se vuelca hacia esas personas. Los pequeños son el objeto del amor de Dios, y todos los que queremos llegar a Él tendremos que hacernos pequeños.

Pequeños y necesitados de amor. Porque son los pequeños los que necesitan cuidados y mucho amor. Un amor que les limpie sus corazones y le laven de todas las impurezas que los mal intencionados les pueden contagiar. Por eso, recibir la inocencia del niño; recibir sus buenas intenciones nos abre nuestros corazones al amor de Dios.

Y resulta que, cuanto más te abajas y te haces pequeño, más cerca estás del Señor. Porque son los pequeños los primeros y los que se abren al amor de Dios. Son los necesitados y los que buscan protección. Humildes porque son pequeños y necesitan ser liberados por el Poder de Dios.

domingo, 1 de octubre de 2017

El Evangelio de hoy habla de eso. Nos dice que dos hijos desobedecieron al padre. Uno, porque le negó lo que le pedía; el otro, porque aparentó obedecerle, pero luego no lo hizo. Ambos le engañaron, sin embargo, el primero, aun negándole lo que el padre le pidió, tuvo arrepentimiento e hizo la voluntad del padre.

Esa, la actitud del primero, es la verdadera. Porque, incluso habiéndole engañado, hizo lo que el padre le había pedido. Y lo hizo porque comprendió su error y tuvo dolor de corazón. Es decir, arrepentimiento. Es eso lo importante, tener dolor de corazón y arrepentirnos, porque eso nos dará siempre la oportunidad de ser perdonados.

Nuestra naturaleza es débil y propensa a pecar. Y nuestro camino es un combate diario por evitar el pecado. Sin embargo, será difícil no caer, pero siempre tendremos la oportunidad de levantarnos e irnos perfeccionando. Por eso, el Señor nos habla de su Misericordia, y eso es lo que ha venido a buscar. Que seamos misericordiosos como Él lo es con nosotros.