domingo, 7 de abril de 2019


Resultado de imagen de Jn 8,1-11
Sabemos que la vida es una escuela donde hay que aprender lo que está bien y lo que está mal. En la medida que crecemos vamos viviendo experiencias que nos enseñan lo bueno y lo malo. Y todos hemos vivido esas experiencias.

Muchas veces por error o por equivocación hemos cometido alguna falta o hemos hecho algo malo. Posiblemente no queríamos hacerlo, pero por seducción, egoísmo, placer o debilidad hemos fallado y pecado.

Sin embargo, siempre hay esperanza de ser perdonado, o al menos eso es lo que sentimos dentro de nuestro corazón. Jesús nos dice hoy que tenemos que perdonar para que hagan lo mismo con nosotros. Eso no justifica nuestro pecado, pero junto al perdón se nos pide que nos esforcemos en no volver a pecar.

sábado, 6 de abril de 2019

Resultado de imagen de Jn 7,40-53
Había gran discusión y los guardias que habían ido a prenderle regresan admirados de la forma que le han escuchado hablar. Llegan a decir: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre». Sin ninguna duda, Jesús es diferente y todos perciben eso en su Persona.

Pero, lo que verdaderamente importa es cómo lo ves tú. ¿Es Jesús diferente para ti, o, por el contrario es un gran personaje y en eso se queda? Esa es la cuestión que importa. ¿Crees en Él y en su Palabra? ¿O crees en lo que dicen los hombres?

Jesús sabemos dónde ha nacido y de donde viene, pero no conocemos, como Él mismo nos dice, quién lo ha enviado. Y conocemos por la Escritura que es el Padre quien nos lo presenta en el Jordán y también en el monte Tabor. Por tanto, ¿no es la Palabra del Padre más veraz que la de los hombres?


viernes, 5 de abril de 2019

Resultado de imagen de Jn 7,1-2.10.14.25-30
Solemos presumir de conocer a las personas por sus apariencias, su grupo o asociación o lugar de procedencia. Pero, la realidad es que nos quedamos sólo con un conocimiento superficial. Poco a nada sabemos. Así pasaba con Jesús.

Y así sucede hoy también. Muchos que se acercan a bautizar a sus hijos no han pisado la Iglesia hace muchos años, quizás desde su bautizo, y apenas saben algo de Jesús. Y otros, quizás más cerca y de visita frecuente saben unos pocos datos históricos y nada más.

Con ese conocimiento poco se puede saber y conocer de Jesús. Porque, Jesús es el enviado del Padre, el único que es veraz y que nadie conoce, pero que Él conoce, y  que da realmente testimonio de su Hijo, al que envía al mundo para salvación de los hombres.

jueves, 4 de abril de 2019

Resultado de imagen de Jn 5,31-47
No molesta que nos lleven la contraria. Sobre todo cuando se trata de nuestra conducta y comportamiento. Buscamos siempre quedar bien y que nuestra conducta sea ensalzada más que humillada. Para eso, buscamos testigos que refrenden nuestras palabras.

Buscar testigos que den buen testimonio de mí, de la misma forma que yo doy testimonio de ellos, nos ayuda a reforzar nuestra conducta y a darnos gloria con el testimonio de nuestras respectivas palabras. Sin embargo, Jesús no trata de apoyarse en los hombres puesto que tiene el testimonio del Padre.

Es, pues, la Palabra y la Fuerza del Padre lo que da verdadero testimonio de Jesús como el elegido y enviado. Es esa Palabra la que le hace libre de todo prejuicio, de la moda, de las opiniones de los demás y de todo aquello que pueda condicionarle.

miércoles, 3 de abril de 2019

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Las leyes, pero tus propias leyes, no las impuestas por otros, son los dioses que tú quieres imponer a los demás. Y te molesta todo lo que no sea eso. De modo que, cuando te dicen que tus leyes no son buenas para el hombre y que estás perjudicándole, te enfades y tratas de callar esa boca.

Jesús va contra el sábado cuando éste se pone por encima del hombre. Debe ser al revés, el sábado en función del hombre. Y esto molesta a los judíos, más cuando Jesús se declara Hijo del Padre y que ha recibido todo del Padre hasta el punto de hacer las mismas obras que hace el Padre.

Porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que Él hace. Y le mostrará obras aún mayores que estas, para que os asombréis. Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado. En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.

martes, 2 de abril de 2019

Resultado de imagen de Jn 5,1-3.5-16
La fe nos ayuda a soportar el paso del tiempo. Sobre todo cuando lo estamos pasando mal. El dolor y el sufrimiento nos desesperan y nos invitan a dejar de confiar en la bondad del Señor. Somos muy proclives a perder la paciencia.

La vida es corta, pero se hace larga cuando lo pasamos mal. Los años se hacen interminables con el sufrimiento y el dolor. Aquel paralítico llevaba treinta y ochos años postrado en aquella piscina, y no tenía a nadie que le acercara cuando se removían las aguas.

Jesús se fija en él y le invita a curarse. Le manda que se levante, que tome su camilla y ande. Y así lo hizo, se levantó y echo a andar. Había sido curado. Pero, también el Señor se fija en ti y en mí. Quizás nuestras parálisis sean diferentes, pero también necesitan ser curadas. Es cuestión de tener paciencia e insistir en pedírselo.


lunes, 1 de abril de 2019

Resultado de imagen de Jn 4,43-54
El dolor despierta nuestra fe. Mientras, antes, permanecemos impávidos hasta que el dolor no resiste más. Es entonces cuando despertamos y acudimos desesperadamente a quien sabemos que nos puede curar. No reparamos en la distancia y creemos en su Palabra.
                
Porque, Jesús le ha prometido a aquel funcionario real que su hijo vive y, aunque está lejos de su casa, Él puede hacerlo, pues la distancia no representa ningún problema para Jesús. Sólo nos basta con la fe y ella se manifiesta en aquel funcionario que cree lo que Jesús le dice.

Y regresa a su casa confiando en que su hijo está vivo. Y así sucede, tal y como lo piensa y cree. Sus siervos salen a su encuentro para manifestárselo y tras preguntar a qué hora se había producido la mejoría, comprobó que coincidía con la hora en la que Jesús se lo había dichos.