sábado, 7 de septiembre de 2019

Resultado de imagen de Lc 6,1-5
Lo peor que nos puede pasar es no mirar para nosotros mismos y no preguntarnos si de la forma que hemos procedido hemos actuado bien. O dicho de otro modo, no intentamos ponernos en el lugar del otro y reflexionar sobre cómo nos gustaría a nosotros que nos trataran.

Y es que la única forma de aprender es mirarnos en el espejo de nuestro corazón y ver si hacemos bien o mal al otro. Y eso lo descubrimos cuando escuchamos y observamos que dicen los otros de mí, o cual es su reacción ante mis actos respecto a ellos.

Si así procedemos veremos que nuestra lengua será más moderada y más humilde, porque nos veremos retratados en muchas situaciones en las que criticamos las actitudes de los otros. Entonces, nuestro corazón se verá a sí mismo y actuará con más misericordia.

viernes, 6 de septiembre de 2019


Resultado de imagen de Lc 5,33-39
En muchos momentos de nuestra vida permanecemos anclados en el pasado y en las tradiciones o costumbres de las que muchas no tienen sentido. Es necesario dejar lo antiguo y dar entrada a lo nuevo, al aire fresco y renovado que trae nueva vida y deja crecer renovando el espíritu.

No podemos mezclar lo viejo con lo nuevo, porque el resultado será ni una cosa ni otra. Tendremos que romper con lo antiguo para vivir en lo nuevo. Los tiempos de antes marcaron un momento, pero, ahora se hace necesario abrirse al Espíritu que nos renueva y nos adentra en la verdad.

Se trata de una nueva vida que nos llena plenamente y nos transforma nuestros corazones endurecidos y viejos en nuevos y renovados. Se trata de vivir en el amor y amar al estilo de Jesús. Él nos marca el Camino, la Verdad y la Vida. Es el camino que esperábamos y que nos lleva a la Vida Eterna.

jueves, 5 de septiembre de 2019


Resultado de imagen de Lc 5,1-11
La reflexión de esta noche está servida. Lo primero es apartar nuestros miedos y confiar que con quien hablamos es con Jesús. Nosotros, como Simón y los otros somos débiles y pecadores. No merecemos ni que Jesús se fije y confíe en nosotros, por lo tanto, si Él nos habla tratemos de escucharle.

Partimos de que la tarea no es fácil, pero confiamos en que no es un cualquiera quien nos la propone. Se trata del Hijo de Dios, el Mesías enviado que, así como llenó aquella red de peces también llenará la nuestra si nos ponemos en sus Manos.

Por tanto, no tengamos miedo y abramos nuestros corazones para dejar al Espíritu Santo que los transformes y los llene de la fortaleza y sabiduría para, injertados en Él, llenar nuestras redes por su Gracia, de abundantes peces para el Reino de Dios.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Resultado de imagen de Lc 4,38-44 por Fano
El testimonio de Jesús es ese, entregó su Vida por Amor y no lo hizo en un acto heroico de un instante sino que la fue entregado día a día. Su misión era mostrar al mundo la Voluntad del Padre no sólo con Palabras sino con su propia Vida. Y así lo hizo. Ese es el Camino, la Verdad y la Vida.

Y ese es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida, tratar de imitarle injertados en el Espíritu Santo. Porque, solos no podremos, pues nuestra naturaleza es limitada y finita y sujeta al error y al pecado. Necesitamos contar con la Gracia del Espíritu de Dios para poder superar todos esos obstáculos que nos salen al paso.

El Evangelio de hoy nos muestra un pasaje de la vida de Jesús donde la constante es atender a los enfermos y a todos los que se acercan a Él, pero también busca espacios de silencio y tranquilidad para orar, descansar y para estar con su Padre. Hace camino porque también tiene que enseñar en otros lugares.

martes, 3 de septiembre de 2019


Resultado de imagen de Lc 4,38-44 por Fano
La autoridad nace de la coherencia entre la palabra y el hecho. Es decir, de que lo que se dice tenga luego cumplimiento. Esa fue la forma en la que enseñaba Jesús y por la que los que le oían se admiraban de su autoridad. Jesús enseñaba desde la vida y desde su propia experiencia vivida.

Ponía ejemplos sacados de la vida diaria y del quehacer de la gente de aquella época. Y lo hacía con una sencillez y maestría que todos lo comprendían. Y también curaba a todos lo que se le acercaban suplicándole que les sanara y que les librara del dolor que sufrían.

Sin embargo, hoy ocurre lo mismo que ayer. Son muchos los que oyen hablar de Jesús en algún momento de su vida, bien sea por alguna celebración sacramental, algún entierro, funeral, boda y no hacemos caso. Incluso oímos curaciones, milagros, pero, cerramos nuestros corazones y oídos y le damos la espalda.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Resultado de imagen de Lc 4,16-30
El Espíritu de Dios está sobre Jesús. Él ha sido el ungido y enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el años de Gracia del Señor.

¿Es una casualidad o queremos nosotros darle esa explicación? Porque, cuando no nos interesa aceptar y reconocer algo tratamos de justificarlo como sea. Jesús no sólo revela que ha sido ungido por el Espíritu de Dios, sino que con su Vida lo va demostrando.

Porque, los ciegos recobran la vista, los cojos andan, los muertos resucitan, los leprosos se curan… y todo eso se ha ido realizando en el tiempo de Jesús en este mundo. Y son sus paisanos los que no se fían y quieren que lo demuestre en su pueblo. También ocurre hoy, muchos le exigen pruebas y milagros para ellos.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Resultado de imagen de Lc 14,1.7-14) por Fano
Todos hemos experimentados que alardear de nuestras cualidades no resulta agradable ni es bien acogido por los demás. Enaltecernos no cae bien y la realidad es que todos lo sabemos y, a pesar de que nos gusta, evitamos decirlo, al menos directamente.

Eso sí, nos gusta que nos lo digan y que nos tengan como el centro de la atención de los demás. Nos gusta que nos exalten nuestras cualidades y que hablen bien de nosotros. En una palabra, nos gusta echárnosla. Sin embargo, no nos parece bien actuar así.

Todos entendemos que es mejor actitud y cae muy bien presentarnos con humildad y no presumir de lo que somos o tenemos. Sabemos por experiencia que esa postura sienta mejor y que al final mostrándonos humildes conseguimos mejores resultados y seremos enaltecidos. Por lo tanto, la misma experiencia nos invita a ser humildes.