lunes, 30 de septiembre de 2019

Resultado de imagen de Lc 9,46-50 por Fano
Toda la vida hemos luchado por estar más arriba, pero, incluso más arriba que el que está a mi lado. Siempre he querido ser el más importante de mis vecinos o, al menos, no quedarme por debajo de ellos. De ahí que nadie es profeta en su pueblo. Sin embargo, cuando me planteo seguir a Jesús todo es diferente.

Jesús me invita a hacerme pequeño y a fiarme de Él como cuando niño me fiaba de mis padres. Eso me exige no seguir mi razón ni ponerla en el centro de mi corazón, porque, la razón me falla, me bloquea y sus planes y razonamientos son diferentes a los de Dios.

Por lo tanto, a pesar de que está presente, pues no la puedo hacer desaparecer, debo de luchar y poner a Dios en primer lugar. En eso consiste la fe, en no dejarme llevar por mi razón, por las tentaciones y seducciones que el mundo me ofrece y en fiarme, aunque mi razón piense de otra forma, de la Palabra de Dios.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Resultado de imagen de Lc 16,19-31
Poseer riqueza significa estar amenazado por las tentaciones con las que el poder puede tentarte. Estás expuesto a sentirte más importante que los demás. Experimentas que tienes gran poder y puedes mandar e influir en la vida de muchos otros y que tus decisiones pueden tener consecuencias en sus vidas.

Ser rico enciende y despierta en tu corazón la posibilidad de ensoberbecer tu orgullo y tu poder y, en consecuencia, aliviar o ser indiferente al sufrimiento del que padece. Es cuando tus riquezas serán determinantes para el desenlace final de tu vida. Esa indiferencia es la que dará a tus actos la nota de buenos o malos.

Lo contrario será, no despreciar las riquezas, tanto espirituales como materiales, sino aceptarlas y administrarlas buscando el bien de todos aquellos a los que puedes ayudar y aliviar sus dolores. En tus manos está el asunto. Te rindes a los encantos, seducciones y placeres de este mundo, tal hizo el rico epulón, o tratas de compartir para aliviar el dolor de los que sufren.

sábado, 28 de septiembre de 2019


Resultado de imagen de Lc 9,43b-45 visto por Fano
No queremos ver la realidad y sólo pensamos en conseguir el bienestar ahora sin mirar que lo importante es conseguirlo para la eternidad. Nos importa ahora y cerramos nuestros oídos a lo que nos puedan decir. Los apóstoles no comprendían lo que Jesús les decía y temían preguntarle.

Sus pensamientos estaban en eso del Reino. Les sonaba bien y ya se veían como parte de esos reyes del Reino. Recordemos que los hijos de Zebedeo ya habían porfiado por un puesto de privilegio en ese Reino prometido. Su entendimiento y sus ojos estaban puestos en esa promesa del Reino.

Y, quizás, como también nos ocurre a nosotros, se equivocaban. Jesús intenta abrirles los oídos y los ojos para que comprendan y vean. Él, el Hijo del Hombre, va a ser entregado en manos de los hombres y tendrá que padecer. Y se los dice para que sepan que camino también nos espera a nosotros. ¿Lo comprendemos nosotros?

viernes, 27 de septiembre de 2019

Resultado de imagen de Lc 9,18-22
El mundo que nos rodea y en el cual vivimos nos transmite una imagen de un dios que nos molesta, de un dios que es un estorbo y que nos prohíbe vivir con libertad. Una imagen falsa y desdibujada de su mensaje que es una buena Notica de salvación. Un Noticia de libertad y de felicidad Eterna.

Pero, una Noticia que se necesita conocer por medio del enviado a proclamarla, nuestro Señor Jesucristo. Un mensaje de triunfo sobre la muerte y de Resurrección. Una Noticia que nos salva y nos llena de plenitud y gozo eterno. Una Noticia que nos libera de la esclavitud del pecado.

Pero, sobre todo, una Noticia que se necesita conocer de forma personal y directa tras un encuentro personal con Jesús del que podremos dar, entonces, nuestra opinión sin mediación de otros. Porque, por otro podemos llegar a conocerlo, pero sólo a través de nuestra relación e intimidad con Él podemos emitir una opinión.

jueves, 26 de septiembre de 2019

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Hoy la figura de Herodes nos parece lejana, pero la realidad es que está tan cerca de nosotros que incluso podemos encontrarlo dentro de nosotros mismos. Porque, también nos puede pasar que somos nosotros mismos los que esquivamos el encuentro con Jesús. Oímos hablar de Él, pero nuestras comodidades y apetencias nos paralizan ante su encuentro.

Y mientras nos sometamos a las seducciones de este mundo nos será muy difícil, por no decir imposible, encontrarnos con Jesús. Se hace necesario despojarnos de toda ambición, de toda soberbia e incluso de apartarnos muchas veces de nuestra razón para entender que sólo abajándonos con sencillez y humildad haremos posible el encuentro con Jesús.

Tratemos de salir de nosotros mismos para, muriendo a nuestros proyectos y vanidades, dejemos nuestra tierra limpia para, bien cultivada y abonada, permitir que la semilla de la fe crezca en nosotros y dé los frutos que nos acerquen al encuentro con Jesús.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Resultado de imagen de Lc 9,1-6
Tu cuerpo, tu manera de moverte, de disponibilidad, de mirar. Tu estilo a la hora de relacionarte y de presentarte va marcando tu imagen y señalando quién realmente eres y lo que tu presencia transmite. Sin embargo, tus pensamientos e ideales se esconden dentro de tu corazón y sólo tú eres quien puede darlos a conocer.

Es obvio que los que te encuentran en el camino de tu vida tratan de observarte y toman de ti lo mejor y lo bueno que tienes y que a ellos les conviene. Es decir, le hace bien, porque, todos queremos lo bueno. Y, en consecuencia, desechan lo malo, lo que les perjudica y les hace mal. Pero, la realidad es que todos buscan y quieren recoger  de ti lo bueno, lo mejor, lo que les ayuda a sentirse feliz. 

Es entonces cuando lo mejor que puedes hacer es compartir y dar de ti lo mejor de tu vida, porque, eso es lo que buscan los que te rodean, están a tu lado o se interponen en tu camino. Y lo mejor de tu vida es proclamar la Buena Noticia de Salvación que Jesús te ha proclamado, enseñado y testimoniado con su propia Vida y con sus Obras.
Resultado de imagen de Lc 8,19-21
Jesús sabe lo que dice cuando declara que su madre y hermanos son los que hacen la Voluntad de Dios. Y lo sabe, porque es su Madre la primera que ha cumplido la Voluntad de su Padre permitiendo que Él, el Hijo, viniese al mundo encarnado en su vientre.

Por ello, no es un desagravio lo que Jesús clama, sino todo un piropo que enaltece la humillación de su Madre y la pone como ejemplo y testimonio para todos los que van a ser sus hijos más tarde cuando al pie de la Cruz permanece firme en los últimos momentos de la Muerte de su Hijo.

Miremos a María y tratemos, poniendo todo lo que nuestro Padre Dios nos ha regalado,  en manos del Espíritu Santo, para, como ella, nuestra Madre, vivamos desde la Palabra, en la actitud de cumplir la Voluntad de nuestro Padre Dios, pues, no se trata de mis proyectos sino de los suyos.