Por propia naturaleza vamos siempre preparando el futuro inmediato. Al acabar el día pensamos sobre las responsabilidades del día siguiente y las preparamos al respecto. No cabe duda que en la medida que las preparemos y reflexionemos, las cosas nos saldrán mejor.
No nos gusta que nos sorprendan sin estar preparado, o distraídos en otros menesteres. Porque de esa forma podemos fracasar o no responder de forma adecuada. Pero, ¿qué pasará en la última hora de nuestra vida? ¿Estoy preparado para que no me coja desprevenido?
Sería muy importante gastar un tiempo diario a preparar ese último momento tan importante de nuestra vida, porque después ya no tenemos más oportunidad. Y tal como nos cojan, así quedará la cosa.
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