lunes, 29 de diciembre de 2014



Cuando esperamos es cuando tenemos fundadas esperanzas de descubrir y encontrar lo esperado. Porque esperar supone estar vigilante, preparado y atento. Quien no espera se relaja, se descuida y posiblemente se le pase desapercibido lo que realmente le importa y debería esperar preparado y atento.

Conviene, pues, estar preparado y vigilante. Como lo hizo la profetiza Ana. No sabemos cuándo, y esa es la razón por la que debemos perseverar en estar atento y vigilantes, para que cuando llegue el momento podamos descubrir su presencia.

Pongamosno por obra prepararnos y estar vigilantes para que la venida del Señor no nos pase desapercibida.




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