miércoles, 14 de enero de 2015



Perdemos la confianza cuando interpretamos que no somos escuchados o no apreciamos ningún efecto o cambio en lo que hemos pedido. Debemos saber y esperar que todo lo que pedimos no nos será concedido, entre otras causas porque pediremos muchas cosas mal o de forma egoísta.

Somos pecadores y pecamos también cuando pedimos. Pero si muchas otras nos habrán sido concedidas. Supongo que todas serán mirando nuestro bien en orden a la salvación. Porque recibir algo ahora que luego nos pase factura para nuestra salvación no debe hacernos mucha gracia.

Por eso, tengamos la confianza que el Señor, como al leproso, siempre nos escucha y nos atiende. Porque igual que le dijo al leproso, "sí quiero", también nos lo dice a nosotros, pues ha venido para salvarnos.

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