jueves, 19 de febrero de 2015



No se trata de pasar hambre, sino de compartirla. Eso significa que, de vez en cuando, se hace necesario renunciar a algo de ti para compartirlo con los demás. En ese sentido hay muchas maneras de ayunar.

No sólo puedes compartir dinero, sino también tiempo, privaciones o renuncias que sirvan para mejorar o aliviar la vida de otros. La cuestión es construir un mundo mejor, porque hay quienes tienen mucho, y otros muy poco o casi nada.

El ayuno te descubre las necesidades de otros, porque cuando te privas de algo experimentas lo que sufren aquellos que se privan obligatoriamente.

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