miércoles, 18 de febrero de 2015




El sacrificio es un compromiso de amor. Renunciar a algo que puede servir de alivio para mejorar ese instante de la vida del otro. No renuncias por nada, porque eso sería masoquismo. Renuncias por amor, porque eso te da vida plena.

Porque el amor es un compromiso con Jesús, que antes que tú se ha comprometido contigo dándolo todo, hasta la propia vida. Y de forma voluntaria y por amor. Sin condiciones.

 La cuestión es que cuando te ofreces y renuncias porque quieres aliviar a alguien, descubres que empiezas a amar. Pero más todavía, experimentas que eso te llena plenamente.

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