sábado, 2 de mayo de 2015



Recibimos de nuestros padres los mejores cuidados y educación. Al menos esa es la esperanza que ellos mantienen. Y esperan de nosotros esos frutos por los que tanto se han sacrificado.

También a nosotros nos gustaría responderles y darles esos frutos que ellos esperan y ansían, pero muchas veces experimentamos que no podemos o no los alcanzamos.


Sin embargo, el Padre que cuida la Viña del Hijo, el Viñador, tiene poder para darnos la Gracia de dar los frutos que Él desea que demos. Y nos envía al Hijo, la Vid Verdadera en la que, injertados en ella, lograremos dar esos frutos.

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