viernes, 7 de agosto de 2015





Jesús nos enseña que amar supone desprenderse. Pero no sólo desprenderse de cosas materiales, quizás esas no sean las más difíciles, sino de sentimientos, tales como la soberbia, el orgullo, la avaricia…etc.

Desprenderse de la soberbia nos exige ser humildes y someter el orgullo nos hace más propensos a obedecer y a matar nuestra suficiencia. Posiblemente estos despojos sean más  urgentes  y necesarios en el tiempo, porque ellos nos ayudaran a revestirnos de los buenos, humildad, obediencia, caridad…etc.


Y en la medida que practiquemos y nos esforcemos en estos despojos, iremos creciendo en capacidad para amar. Es evidente que no será nada fácil conseguir estos desprendimientos, yo diría imposible, si los acometes con tus propias fuerzas. Te será imprescindible la Gracia de Dios y la fuerza y asistencia del Espíritu Santo.

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