martes, 1 de septiembre de 2015



La vida ha sido creada para vivirla en salud y con alegría. Pero en muchos momentos se tuerce y se sufre. De no tener curación, el horizonte que se nos presenta es triste y desolador. Sólo en Jesús podemos encontrar esperanza y consuelo.

Porque esta vida no es para siempre. Llega un día que termina y luego será diferente. Y dependiendo de cómo la hayas vivido, tu nueva vida será gozosa o seguirá más triste y sufrida que antes.

Todo dependerá de la generosidad de tu amor. Según hayas dado amor y perdón, recibirás gozo y felicidad. Pero en la medida que no lo hayas hecho, dando odio, muerte, venganza y desamor, tu vida será triste y sufrida para siempre.

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